La música es un elemento imprescindible para ambientar un vídeo corporativo. Y es que una melodía puede hacer que un vídeo normal se convierta en algo más importante gracias a la mezcla de las imágenes que el espectador va viendo y el audio que está escuchando. Además, favorece a llamar la atención del espectador y a transmitir las sensaciones que buscamos. De todos modos, si no sabes la manera de elegir canciones para tus vídeos corporativos, podemos conseguir un efecto negativo, haciendo que un gran vídeo sea un completo fracaso. En el siguiente reportaje vamos a compartir algunos consejos que tienes que tener en cuenta a la hora de elegir música para vídeos corporativos.

1º ¿Qué sensación queremos transmitir?

El objetivo de crear un vídeo suele ser la de apelar a las emociones de los espectadores. Dejarlo indiferente no nos ayudará en nada. La música provoca emociones y reacciones y si conseguimos combinarla perfectamente con el vídeo, lograremos que el efecto se duplique.

2º Elige el tono adecuado para tu grabación.

La melodía completa es importante, pero los cambios de tono que se produzcan durante la misma también deben adaptarse a las imágenes que visualiza el espectador. Puedes transmitir sensaciones a través de ello, haciéndole sentir distintas emociones a lo largo del vídeo.

3º Selecciona un género que encaje con las imágenes.

El género que elijamos debe adaptarse perfectamente a la modalidad de vídeo y que no rompa con los esquemas del mismo. Es cierto que a veces podemos romper las reglas, pero resulta más difícil acertar en estos casos y para ello son necesarias muchas pruebas.

4º La calidad de la música: clave fundamental.

Es preferible no poner música a poner una de baja calidad. Invertir mucho dinero en un vídeo y después ambientarlo con una mala canción es algo totalmente absurdo. Necesitamos una canción que tenga una buena producción y tenga la suficiente calidad como para encajar. Intenta averiguar los gustos que tiene tu público objetivo.

5º Adapta el video a la música.

Todas las canciones tienen su propio ritmo, momentos de subida y de bajada que deben ir a la par con las imágenes del vídeo para que no aparezcan descordinados. La idea es que no parezca que la música está de relleno, sino que aporta un significado a lo que está viendo. De esta manera, el espectador captará mejor lo que ve y lo recordará después.