Verdaderamente no se tiene una fecha concreta sobre la primera guitarra eléctrica en su manera como la conocemos a día de hoy, sin embargo, muchos citan como referencia el siglo XIV por elementos encontrados en esas fechas. En esa fecha nos encontramos instrumentos formados por cuatro filas de cuerdas dobles y un cuerpo parecido a las guitarras que tenemos actualmente, si bien, muchos tenían una forma parecida a una calabaza, cosa que no se asemeja a la forma que tienen en nuestro siglo. Un poco más tarde, en el siglo VXI, la guitarra se consideraba un instrumento musical popular entre algunas clases europeas y según crecía su popularidad el cambio de forma fue notable.

Los conocidos con el nombre de luthiers -aquellos que fabrican y reparan instrumentos de cuerda- empezaron a experimentar con los distintos tipos de guitarra y según pasaba el tiempo el cuerpo se fue haciendo más ancho y plano, similar a los que conocemos en la actualidad. También las clavijas cambiaron su forma de ajuste, siendo sustituidas las de madera por metal, basando su mecanismo en el instrumento moderno como las guitarras eléctricas epiphone, quizás las más características y conocidas del mercado actual.

La demanda que había en los años 30 supuso un aumento de las ventas entre determinados sectores de guitarristas, provocando que nuevas marcas irrumpiesen en el mercado de manera voraz. Los amplificadores cogían cuerpo con los nuevos modelos y la combinación de guitarras y amplis era determinante a la hora de perfeccionar un tipo de sonido u otro. Uno de los problemas que encontraban los usuarios de las guitarras era la vibración que se producía en el cuerpo, por lo que muchos se hicieron huecos para evitar que fuese un problema de sonido, desafío que trajo de cabeza a muchos fabricantes que hicieron muchas pruebas para conseguir un cuerpo lo suficientemente sólido como para conseguir la estabilidad necesaria.

Las primeras unidades de guitarras eléctricas tenían agujeros de sonido en su cuerpo con diferentes tamaños a los usados en las guitarras convencionales, pero se empezó a usar un imán para cambiar las vibraciones producidas en las cuerdas, por lo que se podía amplificar a través de un pequeño altavoz, naciendo entonces los micrófono de bobinas. Los guitarristas aficionados consiguieron nuevos instrumentos profesionales, empezando a distribuirse nuevos modelos con distintas amplificaciones que enderezaban el sonido buscado por la mayoría.

Una de las características que distingue a las guitarras modernas respecto a las antiguas es que las recientes están compuestas por capas finas de madera pegadas entre sí, siendo la capa externa más vistosa para hacer que el instrumento sea más atractivo. Los laminados suelen ser de distintos tipos de madera, pero el sonido puede variar usando uno u otro tipo. Las guitarras originales se hacían de una sola pieza de madera, pero es más complicado y costoso tener un cuerpo de una pieza que hacerlo con distintas piezas ensambladas entre sí.

Y así llegamos hasta los años donde encontramos guitarras que funcionan con software informático que son capaces de imitar cualquier tipo de sonido, independientemente de la madera que tenga su cuerpo. Incluso existen guitarras auto-afinadas que permiten que el sonido sea más claro sin necesidad de afinar continuamente el instrumento. Son avances que permiten realizar cualquier tipo de sonido, independientemente del estilo que se vaya a tocar, por lo que las influencias que tenga cada uno no importan, siempre y cuando el sonido de la guitarra sea todo lo claro y consigo que necesita el instrumento.