Muchos se preguntan cuándo y en qué momento comenzó a fraguarse lo que conocemos como escena techno en Europa y concretamente en Berlín, pero lo cierto es que todo tuvo su inicio, aunque no se haya documentado, tras la caída del Muro de Berlín. Con ese acontecimiento mundial la ciudad no quedaba dividida en dos partes infranqueables, sino que cuando se eliminó esa obra arquitectónica comenzaron multitud de posibilidades para la música en clubes, bares, salas y otros espacios. Debido a los cambios producidos a ambos lados del hormigón, más de un tercio de los edificios quedaron abandonados, por lo que parecía una ciudad fantasma imposible de re-habitar. Pero lo que llamaron “verano okupa” debido a las altas ocupaciones de edificios por su abandono, se convirtió en oportunidades de negocio para muchas personas. Uno de los espacios más populares fue el Tresor Berlín, club nocturno y clandestino muy popular, fundado en 1991, instalado en unos antiguos almacenes en el centro de la ciudad. Tras muchos años de funcionamiento se ubica en una central eléctrica abandonada, pero a diferencia de otros clubes como Berghain y Watergate, la entrada a Tresor no es tan selectiva, convirtiendo a este club en un lugar perfecto donde acuden centenares de personas a bailar y disfrutar de la música.

Y si hablamos del Tresor Berlín tenemos que hacerlo del Berghain, otro de los espacios más icónicos de la ciudad germana. En activo desde 2004, puede considerarse la reencarnación del Tresor. Conocido como uno de los lugares más exclusivos y selectivos de  Europa, es uno de los clubes donde es más complicado acceder. Es considerado por muchos como “la capital mundial del techno”, estando ubicado dentro de una antigua central eléctrica. El club se hizo especialmente conocido entre sus seguidores desde que rechazó la entrada a la socialité Paris Hilton, por lo que muchos quieren acudir solo para entrar y presumir de haber estado en su interior. Si accedes a este club de techno referencia en el mundo, podrás ver una gran sala, la principal, con un gran techo de casi veinte metros de altura y un diseño minimalista. Y lo que todos quieren disfrutar en su interior, situado en la parte de arriba, el Bar Panorama, por donde pasan muchas cosas que casi nadie cuenta. Todo un misterio para la noche musical de la ciudad.

Sin duda, Berlín es considerada como una de las ciudades clave dentro de la música electrónica a nivel mundial, por lo que si te gusta este género musical tienes que visitar la ciudad obligatoriamente para disfrutar de sus clubs y espacios nocturnos. Quizá el mayor reclamo sea acudir a KitKat Club, el más excéntrico y erótico de todos, donde se realizaban shows y orgías ilegales que todo el mundo conocía pero nadie paraba. Sus conocidas fiestas fetichistas de antaño se han convertido ahora en un centro de test para detectar el virus Sars-Cov-2, por lo que mucho han cambiado las cosas en estos últimos años. Fundado en 1994, la mayoría de los asistentes hacían lo que querían en su interior, mostrando su lado más loco, siempre que tuviesen una mente abierta.