Amanecer Bailando cierra su polémica primera edición.

· A pesar de las protestas de los vecinos el evento se celebró sin incidentes.

El evento musical Amanecer Bailando finiquitó su primera edición teniendo más protagonismo su parte organizativa que su propuesta musical. Finalmente fueron 25.000 asistentes los que no quisieron perderse la cita en el parque Prado Ovejero de la localidad madrileña de Móstoles, ubicación que fue la elegida para colocar los cuatro escenarios a pesar de las quejas vecinales. Tras programarse inicialmente en otro parque de la ciudad, El Soto, los vecinos y los partidos políticos opositores a PSOE, actual grupo gobernante en la villa del sur de la capital, consiguieron que se cambiase el emplazamiento semanas antes de la celebración del mismo. Pero la cosa fue a peor, porque la cercanía de los escenarios con las casas y los edificios fueron clave para el desarrollo habitual de un evento de dichas características. Los principales perjudicados fueron los habitantes de los barrios de Los Rosales en Móstoles y Fuente Cisneros en Alcorcón, localidad vecina que linda con el término del parque donde se llevaron a cabo las actuaciones, quienes soportaron los ruidos del desarrollo habitual de un evento de estas dimensiones. Pero también sufrieron los vecinos otro tipo de incomodidades como el inmenso botellón que se realizó en las calles aledañas, con lo que todo eso conlleva en cuanto a molestias y desorganización por parte de las autoridades. Por eso, desde aquí, un gran tirón de orejas a la alcaldesa Noelia Posse, quien no escuchó a sus compañeros políticos y a los vecinos.

Nuestra presencia se centró en el “Escenario Caviar”, ubicación donde se dieron cita diversos artistas de hip hop y sonidos urbanos desde primera hora de la tarde. Los encargados de lidiar contra la lluvia fueron Endikah, Esencia TP y Víctor Rutty y Rober del Pyro, quienes actuaron ante un par de decenas de personas. Cada uno con su particular estilo, echaron mano de sus rimas de manera notable. Más suerte corrieron los inquietos Afrojuice 195, quienes pusieron patas arriba a los presentes de principio a fin de su show. Con más público que los citados, los madrileños mezclaron sus particulares sonidos afro-trap y dancehall junto a su particular punto de locura sobre las tablas. Bailes imposibles, saltos, cánticos y vítores hicieron de su puesta en escena toda una declaración de intenciones con sus alocadas canciones futbolísticas (‘Joga Bonito’, ‘José Mourinho’, ‘Paul Pogba’, ‘Karim Benzema’). Turno después para Denom, quien ofreció un intenso directo respaldado por sus compañeros sobre las tablas. El joven MC tiró de espectáculo simulando su asesinato por un pistolero en los primeros compases de su concierto, saliendo de escena arrastrado hacia el backstage, irrumpiendo nuevamente con un nuevo atuendo, levantando los aplausos de los presentes. Con su nuevo LP Sangre (Grimey Music, 2017) como carta de presentación, hizo hincapié en que a pesar de las críticas su propuesta es música, independientemente de los estilos que recoja en sus composiciones. Espectacular en las rimas, mostró su gran potencial y ratificó que su gran estado de forma llenando salas de conciertos no es cuestión de suerte, sino de esfuerzo y sacrificio. Cogiendo el testigo, con la noche haciendo acto de presencia, llegaron los granadinos Ayax y Prok. Los hermanos dieron buena cuenta de su notable éxito en los últimos meses con sus letras cargadas de protesta, fuerza y pasión. Con la energía que les caracteriza, la dupla demostró que lideran a la perfección la llamada nueva generación que más respeta las raíces del hip hop nacional con sus grandiosas composiciones (‘Spirit’ y ’Reproches’). Más o menos en la misma línea artística, los madrileños Natos y Waor arrasaron con su estudiado y trabajado concierto. Tras su sonado directo del pasado mes de abril en el Palacio de Vistalegre, la pareja formada por Gonzalo Cidre y Fernando Hisado presentó su nuevo disco Cicatrices (2018), rescatando sus mejores canciones como ‘Cicatrices’, ‘Pecados’ y ‘Autodestrucción’. Su potencia sobre las tablas, acompañada de una medida y lograda puesta en escena con humo y luces, hizo que su show fuese uno de los mejores del festival. Nuestro particular fin de fiesta vino a cargo del artista urban del momento, el auto-denominado chulo, joven y listo en una de sus letras, C. Tangana. Desde el inicial corte ‘Caballo Ganador’ con el que entró corriendo a las tablas, el MC sabía que lo tenía todo de cara para salir ovacionado. Y así fue, porque el madrileño se dio un baño de masas con el respetable coreando y cantando todas y cada una de las canciones que interpretó (‘Bien Duro’, ‘Forfri’, ‘Still Rapping’, ‘Mala Mujer’, ‘Llorando en la Limo’). Su show, medido hasta el más mínimo detalle, estuvo a la altura de las circunstancias con los cañones de humo -usados en exceso durante los shows nocturnos-, las partes interpretadas por sus fans y los guiños a la gente de las primeras filas. Si dicen que es el artista del momento, será por algo.

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[Texto]: Araceli Rodríguez
[Fotografías]: Alfredo Rodríguez