Sôber

Sôber

«Los singles a día de hoy no tienen que ser lo mejor de un disco»

Texto: Alfredo Rodríguez

Fotografías: Javier Bragado

Considerado el grupo de rock y metal más importante de nuestro país, el cuarteto Sôber formado por Carlos Escobedo (voz y bajo), Jorge Escobedo (guitarra), Antonio Bernardini (guitarra) y Manu Reyes (batería) publicó el pasado mes de junio su nuevo disco bajo el título de E-L-E-G-Í-A (El Dromedario Records, 2021). En el mismo encontramos once nuevas canciones donde sale a relucir la fuerza y potencia que les caracteriza, demostrando su gran estado de forma. Con un año tan difícil como poco esperanzador debido a la pandemia, el cuarteto ha sacado lo mejor de sí mismo para facturar un cancionero robusto y convincente junto a su aliado en los mandos técnicos Alberto Seara en los estudios Cube de Madrid. Con su vuelta a los directos en el ciclo Madrid Escena aún retumbando en el Parque Tierno Galván, siguen promocionando la salida del disco después de llegar a lo más alto de las listas de ventas. Charlamos con su vocalista en una cercana y amistosa entrevista en su centro de operaciones mientras su colega Alberto sigue trabajando con otros artistas.

· Han pasado cinco años desde la publicación de vuestro último disco de estudio Vulcano (Warner Music, 2016), ¿cómo se ha desarrollado todo este tiempo para vosotros? ¿No había ideas o preferisteis tomaros las cosas con calma?

El motivo de haber tardado casi cinco años en publicar “E-L-E-G-Í-A” ha sido porque me he puesto muy exigente en el sentido de elegir las canciones. Teníamos un cómputo de veintiuna/veintidós y hemos estado eligiendo los temas que formaban parte del disco porque lo más importante cuando sacas un disco no solamente es ponerle ganas e ilusión, sino tener los temas. Sobre todo después de tantos años se lo debemos a los fans y también a nosotros mismos, que somos muy exigentes, lo importante es tener canciones que te muevan y te rasguen por dentro las vestiduras, que de alguna manera te pongan los pelos de punta. Y creo que cuando elegimos las canciones sabíamos que teníamos el disco. Una vez que lo teníamos lo único que hemos retrasado han sido unos meses porque teníamos intención de publicarlo en Navidad del año pasado pero la pandemia ha tenido mucho que ver. Y eso ha sido el único retraso extraordinario, pero el resto nuestra idea era sacarlo a finales de año e ir poco a poco. Primero hice las maquetas, luego nos metimos en el local de ensayo y estuvimos viendo todos los arreglos y pre-producción y después nos metimos en el estudio que quieras que no, también lleva su trabajo. La producción es algo muy laborioso y algo que necesita tu tiempo.

· Entonces a pesar de haber publicado el disco en directo, las fechas han sido por ir desarrollando las canciones hasta tenerlas listas para el nuevo disco.

Sí, porque “La Sinfonía del Paradÿsso” era un disco que sacamos porque nos apetecía un montón. Ibamos a hacer una fecha pero se alargó porque a los promotores les gustó mucho la idea y lo pudimos llevar a cabo. Pero mientras tanto seguía componiendo porque lo bueno de estas giras era que entre diario te dejan mucho tiempo libre. Entonces seguía componiendo y haciendo canciones y en ese transcurso se fueron gestando los nuevos temas. No teníamos prisa y sobre todo las canciones nos tienen que tocar la fibra. Hay veces que tenemos canciones que podrían estar bien que si las desarrollamos y las llevamos hasta el estudio suenan bien, pero le falta algo. Por eso hasta que no tuvimos diez temas redondos no los sacamos. Yo sigo creyendo en el formato y buscas no solo que una canción funcione, sino que el disco completo tenga también toda la dinámica que quieres y que haya los diferentes estilos que a los Sôber de ahora le llaman la atención. Por ejemplo, canciones como ‘La Noche Más Larga’ y ‘Seda y Plomo’ son muy diferentes pero creo que dentro del concepto del disco tienen mucho sentido.

· ¿Y qué pensáis hacer con las canciones que no habéis incluido en el disco?

Sobre todo una se quedó fuera y tengo que decir que la pones ahora y es un gran tema. Entonces esa y un par de ellas más puede ser que a lo mejor en un siguiente disco entren, pero también depende del concepto del disco porque a lo mejor no tiene nada que ver. (risas) Alguna vez se editarán, pero por ahora ahí las tenemos.

· El título del nuevo disco, “E-L-E-G-Í-A”, es una composición lírica de tono melancólico que lamenta la muerte de una persona, así como catástrofes, desamores, derrotas, guerras… ¿Se hubiese titulado así de no ser por la pandemia?

Fue a raíz de la pandemia, porque sí es cierto que la canción ‘Elegía’ tenía el concepto claro desde hace tiempo y sobre todo como es el concepto poéticamente hablando de la pérdida de alguien querido la canción tiene muchísimo sentido, pero claro, cuando arranca todo esto y piensas en el título del disco, todo encaja tan sumamente bien porque el que más y el que menos ha perdido y no solamente hace referencia a alguien querido, sino también a algo que has querido. Y bueno, esa sensación de no poder abrazar, de no poder tener, de nostalgia, de recuerdos… engloba muy bien el título del disco que es este año y medio que hemos vivido. Nosotros sobre todo como músicos nos ha tocado muy de lleno y creo que deja también de manifiesto eso, para intentar dejarlo atrás, pero sin olvidar.

· Entonces la canción a la que haces referencia estaba compuesta previamente.

La canción estaba hecha antes y como otras canciones del disco han cobrado más sentido después de todo esto y al final lo que sí se le ha dado mucha forma es a la producción y a los arreglos porque tienen mucho que ver con este año y medio que hemos vivido aquí en el estudio. Hemos estado trabajando Manu en la pecera, yo fuera en producción, Alberto Seara en los mandos, íbamos uno a uno… Al final ha sido una producción completamente diferente a como solemos trabajar siempre. Entonces también los sonidos, los arreglos y la voz e incluso la parte en la que está interpretada a la hora de cantarla, ha sido diferente. La gente que tenga las maquetas que están hechas antes de la pandemia y escuche luego el disco notará la interpretación tiene más profundidad.

· Y sobre esas maquetas, ¿cómo surgió el tema de regalar un CD exclusivo con esas canciones para los primeros compradores?

Bueno, se le da vueltas a todo. La verdad es que le suelo dar vueltas a las cosas porque hasta que no me quedo satisfecho sigo trabajando, dándole vueltas y probando arreglos. Otro día escucho una canción y pienso que otro arreglo era mejor, pero le estás dando vueltas porque creo que una canción sigue vive hasta el momento que la mandas a fábrica. De ahí viene un poco el hecho de que en el disco una canción como ‘Eclipse’ saliese con la guitarra acústica y la voz pero de repente la llevamos a un sonido más Sôber pero no me quería quedar con las ganas de tener ese mismo tema con más esencia que era con guitarra acústica, de ahí viene la versión a piano junto a La Bien Querida, para intentar sacar esa esencia y ese sentimiento de crudeza que tienen las canciones en maqueta pero luego las elaboras y le metes más caña. Pero una canción como ‘Eclipse’ me apetecía que tuviese esa esencia y tuviese esa otra versión. Entonces queríamos mostrar las canciones tocadas en el local con su manera más cruda, porque a los músicos nos gusta sonar de una manera que luego los fans no suelen escuchar. Las canciones hay que creer en ellas, porque aunque luego las desarrollas no te puedes imaginar solo el producto final.

· Muchos artistas comentan eso, que estarían cambiando cosas de las canciones continuamente.

Yo a partir de ahora no, me pasa como a Yosi de Los Suaves. (risas) No quiere escuchar nada hasta que no está en fábrica porque no tiene opción de cambiar nada. Ahora mismo cambiaría cosas de las canciones, algo puntual pero cambiaría. Y las mezclas tienes distintas versiones porque tienes varias lecturas. De repente subes o bajas algo y coge otro carácter, entonces a partir de ahí tienes que decidir la mezcla que va para el máster y parar. Luego como tienes el concepto final de la canción todo confluye y lleva hacia el mismo terreno.

· El sonido más o menos tiene vuestro estilo que os caracteriza pero habéis metido otros elementos como sintetizadores, ¿en qué momento pensasteis en jugar con otros sonidos?

Tengo que decir que como soy una persona que tiene la mente bastante abierta, después de venir de “La Sinfonía del Paradÿsso” lo que sí tenía claro era que no quería recurrir a la parte sinfónica, pero sí que utilizar ciertos elementos como han sido en las voces, la parte coral, que tiene canciones como ‘Elegía’, ‘El Día De La Liberación’ o ‘Eclipse’ que tienen voces naturales que van orquestando de alguna manera ampliando y dándole una grandiosidad a la canción, pero es algo que va surgiendo porque me junto con Javier Blanco, que es el arreglista que lleva trabajando con nosotros unos cuantos años y me va proponiendo cosas. Yo soy una persona que no se cierra y hasta que no escucho cómo puede quedar ese arreglo dentro no decido si me gusta o no. Hay veces que te llega algo, te sorprende y se queda, pero fuimos poco a poco conformando las canciones hasta el punto que Javier me dijo que me estaba poniendo muy oscuro, como más dark e incluso siniestro, pero no se porqué este disco me pedía que tuviese este tipo de sonidos con los arreglos y los sintetizadores que hay para que sea mucho más oscuro y más la época de los Sôber un poco más antiguos, de “Synthesis” que era un disco más oscuro donde buscábamos que las canciones fuesen más densas, todo más a plomo con tiempos más lentos. Yo quería ir por ahí, me llamó la atención y fue algo que me motivaba y cada arreglo que metíamos de pianos filtrados y voces, me iba dando forma en el disco completo.

· Y el hecho de investigar esos sonidos, ¿se debe a escuchar otras bandas?

No, porque muchas de las cosas que hemos metido son muy antiguas, tienen el concepto antiguo, digamos, es porque te llama la atención y no tienes un algo concreto. No quieres que tenga un concepto o sonido concreto, simplemente te pones a escribir y a producir y esto te llama la atención por algo. Y como te pille en una época, todo tiene un sentido. También había miedo porque cada canción tiene su rollo y no creía que iba a quedar tan homogéneo como ha quedado porque no eres muy objetivo cuando trabajas en esas canciones.

· Habéis hecho este disco en los Estudios Cube con Alberto Seara, ¿tuvo que ver con la pandemia o hubieseis buscado otra ubicación en circunstancias normales?

En absoluto, llevamos haciendo discos aquí toda la vida, por así decirlo. Las voces de “Synthesis” en el 2001 las hicimos aquí hace 20 años. Ya no te voy a decir porque estamos en casa y tenemos la facilidad de poder trabajar las horas que queramos, eso te da más fluidez. En otros estudios tienes un horario que cumplir pero aquí ha habido veces que me he ido a casa a las tres pero otros días te quedas hasta las doce porque estás con una canción y no te mueves hasta que no la terminas. Y la creatividad no es algo a lo que le puedas poner horarios, lo tengo claro. El hecho de hacerlo también ocurre que la persona que como ingeniero lo está grabando es Alberto Seara que es nuestro compañero desde hace 25 años. Ya grabó antes de “Morfología” una maqueta para nosotros, un EP, así es que es el quinto Sôber y es hacerlo en casa. Cada uno sabe muy bien el rol que tiene que acometer y tengo que decir que ha sido muy fluido, quintando el momento pandemia porque había que venir aquí, teníamos que traer comida porque no había ningún sitio abierto para comer, amoldándonos con nuestros salvoconductos y todo muy claro. Grababa Manu, luego vino Antonio, después Jorge, luego me quedé yo grabando todas las voces y haciendo las mezclas con Alberto. Y al final lo hemos hecho todo dentro de la parte negativa que tenía todo, pero nosotros le dimos la vuelta y los meses más duros de la pandemia hemos estado aquí y le hemos sacado mucho partido. Encima llegabas a casa y la cabeza la tenías ocupada con la música, era una manera también de evadirse y dejar grabados todos esos sentimientos.

· Además de los adelantos que hicisteis con los singles ‘Mi Heroína’ y ‘Verona’, ¿con qué canciones os identificáis más del listado que forman el disco?

Era importante salir después de casi cinco años afrontando una nueva etapa y época de Sôber pero sin perder la esencia. Me ayudó Alen que es nuestro manager a elegir los singles, pero sí es cierto que tengo mis favoritas dentro del disco. Creo que ‘Elegía’ que da título al disco y ‘Máscara de Hierro’ son canciones muy destacables. Los singles a día de hoy no tienen que ser lo mejor de un disco, la gente va como rescatando y elige sus propias canciones, se hace sus propias listas y elige sus propios singles. Lo que pasa es que tienes que destinar un buen momento para sacar una canción y la gente que no ha oído el disco lo primero que escuche sea eso, asimile el sonido, la letra y luego le damos más complejidad con canciones un poco más elaboradas, pero vamos poco a poco. En ese sentido lo teníamos claro y como el disco está en la calle que la gente disfrute como quiera.

· Antes hacías mención a la canción con La Bien Querida pero, ¿por qué decidisteis hacer una versión y no hacer una canción nueva con ella?

Viene un poco por ahí, por lo que te decía, que era mostrar a la gente también la otra cara que tiene Sôber más intimista desde donde surgen las canciones porque cuando me pongo a componer lo hago con una guitarra acústica y la voz, de ahí salen todas las canciones. Entonces era como quedarte con la primera versión de eso, luego puedes llegar a un punto, pero quería quedarme con ese punto emotivo y sentimental. Cuando me puse a pensar que alguien estuviese conmigo y me ayudase a contar la historia, pero en lugar de recurrir a una voz cañera y alejarme del rock y el metal buscamos lo contrario con la parte sensible, sutil, la parte de contar la historia de una manera muy cruda sin grandes efectos ni coros, solo la parte cruda que te está contando la historia que lleva ‘Eclipse’. Además, como es una historia que tiene esos dos puntos de vista, dos voces que parece que uno está contándole al otro lo que es o lo que soy y creo que en ese sentido ha quedado una versión muy destacada. Era un “bonus track” para que la gente lo tuviese y se está convirtiendo en las más escuchadas en Spotify. Lo hicimos con el rollo anecdótico para enseñar de dónde surge y mostrar la otra cara de la canción. Pensé en esa canción y en Ana porque tiene la dualidad de contar lo que soy y la otra persona cantar, confluir en el estribillo, creo que era la canción que más se prestaba a esta colaboración.

· Volviendo a comentar sobre la banda, hace años que volvisteis tras la parada de un lustro, ¿cómo funciona el grupo en la actualidad?

El parón que hicimos nos vino fenomenal, además llevamos muchos más años desde la vuelta de Sôber que desde los inicios lo que pasa es que los seis primeros años del grupo fueron años muy intensos, entonces no teníamos miramientos e íbamos para adelante como un toro. Y ahora desde la vuelta que fue en 2010 sí que nos planteamos hacer los discos cuando queramos, cuando tengamos los temas, los videoclips cuando nos apetezca, los conciertos que nos apetecen. Si hay cuatro días seguidos intentamos parar dos y podamos dar en cada concierto la mejor cara. Porque hay veces que te metes en gira y sufres. Recuerdo que en 2004 hacíamos cuatro conciertos seguidos y descansábamos uno, la voz estaba muy justa, al final todos los ánimos estaban mal, se convertía todo en una rutina y no venía a cuento porque veníamos de la parte del local de ensayo de disfrutar cada momento, de cada canción que salía, cada grabación que hacíamos. Y volver a que se convirtiese en una rutina y en un trabajo, pues no, habíamos tenido otros trabajos y no quisimos seguir así. Yo tenía claro que teníamos que parar, tomarnos un tiempo, cargar las pilas y a la vuelta de Sôber estructuramos un poco la banda, pensamos en la forma de trabajar y hasta el día de hoy está funcionando porque está todo muy engrasado y engranado. El tema de tener aire entre un concierto y otro, ensayarlos, saber que vas a una ciudad diferente y qué quieres ofrecer allí… Todo eso te da otra visión del trabajo y de lo que más te gusta que es la música. Y sobre todo que nunca se debilite la ilusión por la que te metiste en la música que es ensayar, grabar canciones y que la gente las escuche. Que no se convierta en algo que digas: “¡joder, mañana tengo que ensayar, menudo coñazo!”. No, eso sí que no porque ese es el momento de decir que no estamos siendo sinceros con nosotros mismos. Porque nos metimos en la música no para ganar dinero, sino para esto. Y entonces en cuanto nos salgamos de nuestro carril, no lo estamos haciendo bien. Hasta ahora lo estamos haciendo muy bien, con muchas ganas, ilusión y actitud.

· Retomando el tema del CD extra que hablamos antes, ¿cómo surge la idea de regalar esas canciones desnudas que comentabas?

Surge la idea por hacer partícipe a los fans de todo el recorrido de las canciones. De hecho estamos vivos gracias los fans porque son los primeros que compran los discos. Por ejemplo, la primera semana se vendieron más de 2.000 discos, gracias a eso, a que están pendientes de lo que estás haciendo y gracias a ellos son los que hacen que la compañía invierte y quiere grabar un disco contigo, los que luego van a verte a los conciertos, los que están en primera fila, los que hacen cola… Y nosotros estamos vivos gracias a ellos, por lo que es una manera de agradecer a nuestro público que nos den la oportunidad de seguir haciendo canciones.

· Hablando un poco de la discográfica es el primer disco de estudio que sacáis con El Dromedario Records porque el anterior fue un directo, ¿cómo está funcionando el trabajo con ellos?

La verdad es que personalmente estoy muy contento con El Dromedario Records porque es una compañía de músicos para músicos y eso también se nota. Veníamos de Warner Music donde la parte burocrática era un sindios y aquí tenemos una cercanía y tengo que decir que llegué con el disco, llegué con la portada, quiero esto, quiero lo otro y me dijeron que la parte creativa la tenía yo, entonces tener rienda suelta es lo mejor que te pueden decir. Y si esa rienda suelta tiene viabilidad, te apoyan y están contigo, a partir de ahí la comunicación es diaria, todo es genial. Después de venir de multinacionales todo cambia. Con Sony hicimos una joint venture y trabajamos de la mano de ellos, aunque de otra manera, pero con Universal Music y Warner Music, multinacional pura y dura con todo lo que eso conlleva, lo bueno y lo malo. Pero a día de hoy como dice el otro: “Virgencita que me quedo como estoy”. (risas) Con El Dromedario Records es cuando un artista quiere sacar un disco a su manera, pero lo hace con un compañero de viaje que te apoya donde tú no llegas y te ayuda con la distribución, trabajar con fábrica, mirar juntos la promoción y demás, te echa una mano, pero la parte artística después de casi treinta años no necesito a alguien que me diga lo que tengo que hacer, que cambie el sonido de una guitarra, por ejemplo.

· Sobre el disco que hicisteis con la orquesta, ¿en qué momento os lanzasteis a esa aventura?

Habíamos coqueteado un poco con la parte sinfónica en “Paradÿsso” y siempre ha sido un aliciente que era muy importante en la música de Sôber y de alguna manera siempre teníamos en mente porque gente más grande como KISS, Scorpions, Deep Purple y Metallica en su día y nos llamaba mucho la atención. Me lo propusieron hacer con un director de orquesta que había trabajado con bandas y no perdíamos nada. Hablamos, arreglamos unas canciones con Javier Blanco, tocamos en un evento solidario y ahí sentí algo. Porque suenan muy bien con un piano y una guitarra acústica, pero le das el sonido de una banda grande, la canción sigue viva. Y un disco como “Paradÿsso” que habían pasado más de quince años, había sido tan significativo para nosotros, que había tenido tanta repercusión mediática a nivel de público y de ventas con más de 100.000 discos vendidos, quisimos hacer ese homenaje al disco y todo eso pero dándole ese punto cinematográfico. Yo cerraba los ojos y había canciones que las imaginaba en una película, me llamaba mucho la atención que canciones compuestas de una manera austera e intimista cogiesen ese punto tan grande. Creo que era como un capricho hacerlo, bajar a la orquesta desde Oviedo, traerla y montarlo, pero luego salieron promotores en Barcelona, en Murcia, en Málaga y en un montón de sitios. Después me encargué de hablar con las orquestas en cada sitio como cuando estuvimos en Valencia. Fue un jaleo a nivel de producción pero fue una gira para el recuerdo, brutal.

· ¿Eso musicalmente ha influido en las canciones del nuevo disco?

Sí, ha tenido que ver porque el enfoque de las canciones de “Paradÿsso” nos acercó a los Sôber más antiguos con canciones más pesadas, con ese punto más denso y melancólico frente a discos como “Vulvano” y “Letargo” que eran más rápidos, con más luz, más esperanzadores. Y creo que este disco es más intimista en conjunto.

· Recientemente habéis encabezado la lista de ventas de discos española junto a los alemanes Helloween, ¿os esperabais esa reacción por parte del público en cuanto a ventas?

La verdad es que ha sido una sorpresa porque ha coincidido que los dos sacamos el disco en la misma fecha, tenemos un séquito de fans importantes y aunque fue el mismo día, tuvimos ese punto de que en lugar de ser competencia demostramos que el rock, el metal y el heavy tiene una repercusión brutal y nuestros fans son muy grandes, lo que pasa es que otros estilos tienen una difusión mucho más grande. Por ejemplo, el #3 fue C. Tangana y lleva el disco en la lista desde que salió, pero claro, es un artista que va a programas como El Hormiguero y similares que tiene una difusión que no tenemos nosotros. Sale en una radio, vas a un Centro Comercial y suena en las tiendas, en todas partes. Nosotros hemos vivido algo así en cierta medida cuando sacamos “Paradÿsso” porque sonamos en las radios comerciales y demostramos que se pueden vender más de 100.000 discos haciendo rock. Entonces no es un problema de la calidad, sino de quién apueste por un sonido y demás. Y demostramos que el público escucha rock y es algo muy latente. Los festivales de rock se llenan de gente. Cuando vienen Metallica y AC/DC se agotan las entradas. Y festivales como el Rock Fest e incluso el Viña Rock, te congrega a 70.000 personas. Entonces haberlos haylos. Es una especie de poner toda la carne en el asador y mira, #1 y #2 a nivel internacional y nacional, lo que más vende en nuestro país ahora mismo es el rock, dar un carpetazo y dejar de manifiesto que somos bandas que estamos de actualidad.

· En ese sentido, ¿cómo os afecta, no solo a nivel ventas y marketing?

Pues personalmente gusta, porque a nivel marketing me da un poco igual. (risas) Sobre todo a nivel personal porque la primera semana hemos vendido más de 2.000 discos, hay más de 2.000 personas que tienen nuestro trabajo en casa, en formato físico. Porque luego hay más discos que están en tiendas pero aún no se han vendido. Y la gente que lo escucha en Spotify pero todavía no tiene su copia física. Estamos hablando de un séquito de fans que somos como una gran familia. Eso te reconforta y sabes que tienes una responsabilidad porque tenemos que hacerlo bien porque hay mucha gente esperando tu música.

· El otro día volvisteis a los directos con un concierto en el ciclo Madrid Escena, ¿cómo fue volver a subiros a un escenario?

¡La sensación fue espectacular! Tengo que decir que de la primera a la última canción fue muy especial. Subirte al escenario, salir y ver el auditorio con casi 2.000 personas, fue una pasada. Aunque la gente estaba sentada y con mascarillas, fue muy emocionante. Era el primer día en el que la gente se podía quitar las mascarillas por ser un espacio situado al aire libre. La producción fue exquisita, una sonido perfecto, unas luces… ¡Todo fue a pedir de boca! Y salir, conectar con el público desde la primera canción y no venirte abajo en ningún momento… Yo tenía el miedo de si el público no respondía por estar sentado, las mascarillas y todo eso, pero la gente estuvo ahí, hubo conexión y sonó muy bien. Mereció la pena después de estar tanto tiempo sufriendo y lo que hemos pasado. Tenía que ser un día especial, ver todo con esperanza y saber que la música es nuestra salvación porque ha formado parte durante la pandemia de nuestros ratos, igual que el cine. De la parte artística han sido las dos cosas que la gente más ha consumido, por lo que es el momento de que los conciertos tengan ese punto de volver todo a su sitio.

· Y ahora tenéis más conciertos en Vitoria-Gasteiz, Murcia y Alicante.

Sí, también en otros sitios que se van a anunciar estos días. Se nota que hay movimiento, empiezan a trabajar los promotores, estamos viendo la luz y tenemos que apostar por los conciertos y festivales que se están mirando para el año que viene. Es el momento de volver a la normalidad, haremos una gira tocando seis/siete canciones del disco en el repertorio, que todo pueda sonar bien, llevar la escenografía y todo eso. A partir de febrero queremos hacer veinte fechas por toda la geografía, volver a México y todo eso.

[Julio 2021]

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