Hace quince años, si hacías psicodelia eras lo más caduco, un hippie” (Adrián Ceballos, Melange)

Texto: Beatriz H. Viloria

Fotografías: Uxío da Vila

Como la droga homónima que imaginó en los sesenta el escritor Frank Herbert para la saga de Dune, las composiciones de Melange (pronunciado tal cual se lee) permiten viajar a otros lugares y podrían alargar la vida. Con su segundo disco, Viento Bravo (Discos Tere, 2017), se confirma que este combo de experimentados músicos han creado una de las bandas más interesantes del panorama actual, facturando un estilo minoritario como es la nueva psicodelia. Aunque ellos no se ven limitados por una etiqueta, y con el folclore de diversos orígenes como fuente de inspiración, suenan a un mélange (ahora sí, a la francesa) de estilos y épocas. Hablamos con Daniel Fernández (bajo, sitar, voz) y los hermanos Adrián (batería) y Sergio Ceballos (voz y guitarra) para hablar del proyecto que completan Miguel Rosón (voz y guitarra) y Mario Zamora (teclados).

· Melange es el resultado de la unión de músicos llegados de diferentes bandas (Lüger, Rip KC, Mohama Saz, Magic Bus, Novak…). ¿Cuál fue el nexo para formar el grupo?

Daniel: En este caso fue Miguel. Tenía una serie de canciones, y un día en su casa, tocando por pasar el rato, nos las enseñó. En mi caso, le dije que moviera ese material de alguna manera, y tenía pensado llamar a Adrián.

Adrián: Miguel es amigo común, ya he tocado con él en otros proyectos, y siempre estábamos hablando de hacer algo juntos. Cuando terminó Lüger, pensamos en llamar a Dani.

Sergio: De hecho, Miguel es un viejo conocido porque en el último disco de Café hay guitarras suyas. 

· Se ve que os compenetrasteis tan bien que sacasteis un debut doble, que es algo así como una locura actualmente, y más en vuestro estilo, ¿no?

Adrián: Lo que pasó al principio fue que como Miguel tenía muchos temas por su cuenta, y cada uno tenía material, al juntarnos, nos desbordó.

Daniel: Sí, y aunque viniera de un rollo individual, al final tenía un nexo de unión. Con tan buenos músicos, una maqueta se termina arreglando de mil maneras al haber más cabezas, y creemos que eso aporta mucho a las ideas que traemos y a las canciones.

Adrián: No teníamos pensado grabar nada, pero al juntarnos y ensayar, sonaba muy bien.

Daniel: Y el poder juntarnos en Fantom Power, gracias a Enrique Borrajeros, y a Carlos Díaz, con quien grabamos en Granada, facilitó todo el proceso. Se dieron unas circunstancias muy buenas para grabar.

Adrián: Si lo tuviéramos que hacer ahora, puf, ahora es diferente. Tenemos dos discos y hay que igualar más o menos el nivel. Cuando no hay nada y la gente no ha escuchado nada, haces lo que salga.

Sergio: Y cuando grabasteis no teníais conciertos.

· En vista del poco margen que hubo entre Melange y Viento Bravo, ¿queríais aprovechar esa buena conexión?

Adrián: Sobre todo ahora, un grupo que se tira un año sin hacer nada… Desaparece totalmente. Queríamos hacerlo rápido sobre todo por nosotros, para tener cosas nuevas.

Daniel: Una vez que tenemos las cosas, nos gusta sacarlas para poder hacer algo nuevo. Nos gusta por curiosidad personal, más que nada.

· ¿Tenéis material guardado para un próximo trabajo?

Daniel: Estamos preparando maquetas e igual preparamos algo, pero no sabemos todavía.

Adrián: Estamos en proceso de composición. 

· Con este disco, os habéis lanzado a distribuirlo a nivel internacional a través del sello neoyorquino Beyond Beyond is Beyond. ¿Cómo se os presentó la oportunidad y decidisteis que era el momento de hacerlo?

Adrián: Con el primer disco ya se interesaron. Como sabíamos que había tenido una buena acogida, hicimos un sondeo y hablamos con sellos de fuera. Beyond, Beyond is Beyond se interesó, pero ellos solo querían editar un disco, no un álbum doble, había que quitar temas y el disco acababa de salir aquí, y no quisimos. Y decidimos hacerlo con el siguiente.

Daniel: Llegas a sitios con los que no podríamos llegar por nuestra cuenta. Este año estuvimos en Holanda en el festival Welcome to the Village y, bueno, pues ya estamos mirando fuera, que es algo que tenemos en mente, poder salir fuera. Al tener muchas influencias de aquí puede resultar exótico por allí.

Adrián: Ahora es más fácil salir fuera que hace quince años… Y el sello de Nueva York se encarga de la distribución internacional, pero con el primero enviamos unos cuantos discos fuera.

· Creo que ya os lo habrán dicho mucho, vuestra música tiene un aire muy cinematográfico, ya lo tenía el primer disco y en Viento Bravo veo canciones que irían perfectas en un western, como ‘Ruinas’ o ‘Cheroqui’. ¿Os gusta que vuestras canciones creen esos paisajes en el oyente? ¿Os gustaría alguna vez hacer una banda sonora u os gusta más crear esta música para una película imaginaria?

Adrián: Cuando la gente nos dice que hacemos rock progresivo y una música complicada, es todo lo contrario. De hecho, nos gusta hacer música que sea fácil y agradable de escuchar. Si te fijas, no hacemos temas con estribillos, la típica estructura de canción pop, y aunque sean canciones cortas, de tres minutos o así, tienen pasajes, atmósferas.

 Sergio: Son muy evocadoras, no un ejercicio de un estilo concreto. Son cinematográficas porque son muy visuales.

Daniel: Y, vaya, que tampoco lo descartamos si algún día nos hacen un encargo.

· En vuestro cancionero se puede decir que la instrumentación juega un papel principal por encima de la parte vocal, sin quitarle mérito a la belleza de las armonías y letras como las de ‘Solera’ o ‘Ruinas’, pero, en general ¿buscáis que la gente se pierda en vuestros instrumentos más que en la letra? Tenéis varios temas instrumentales.

Daniel: Al final, pensamos en crear música, más que en que haya una letra.

Adrián: Tiene mucho que ver con el tipo de cosas que nos gustan… A ninguno nos gusta la música “de cantante”.

Daniel: Hay intérpretes que nos gustan, claro, pero creo que nosotros utilizamos las voces como instrumento más.

Sergio: La música de Melange es todo lo contrario a lo que podría ser la música de un cantautor, donde lo que dice es lo más importante. Nosotros componemos melodías que nos gustan y luego viene la letra.

· Escuchando el disco, se ve que cada canción tiene una intención diferente, en algunas pesa más letra.

Adrián: Cantan sobre todo Dani y Miguel, pero somos un colectivo y no hay un cantante definido.

Daniel: Consiste en aprovechar las virtudes de cada uno, en utilizar lo que mejor encaje. Al final cada uno se lo lleva a su terreno.

Sergio: La suerte que tenemos es que somos muy afines, en cuanto a la manera de componer y los gustos musicales. Casi todo lo que trae Dani, me encanta, lo que llevo yo, les gusta al resto…

· En esta manía que tenemos de etiquetar a grupos y artistas, parece que aún cuesta dar con una etiqueta para vosotros. Se oye flamenco, psicodelia, melodías orientales o rock progresivo, y al hablar de vosotros se cita a Yes, CSNY o King Crimson. ¿Os alegra haber sido capaces de crear un sonido tan personal desde el primer asalto?

Adrián: Cuando nos hablan de referencias, claro, Yes y King Crimson nos encantan, pero creo que tiene más que ver con el espíritu que tenían ellos, que hacían lo que les daba la gana. Eso lo tenemos nosotros, pero no quiere decir que busquemos ese sonido. De hecho, cuando algo nos suena mucho a otra cosa, huimos de eso. Nos quedamos con la esencia y le damos la vuelta. Al final se trata de hacer música que te emocione, sin pensar en que suene a esto o lo otro. También es verdad que ahora el público y la prensa prestan más atención a propuestas más eclécticas.

Sergio: Hace quince años habríamos pasado mucho más desapercibidos que ahora. 

· Con todo lo que se disfruta el disco en casa, sois un grupo para disfrutar en directo. ¿Cómo los vivís y cómo veis al público?

Daniel: Da mucho subidón cuando ves gente que de verdad se sabe las canciones o que entra en su introspección particular. Tú lo creas para ti para que te produzca eso a ti, y si lo ves reflejado, pues mucho mejor. La música la hacemos para nosotros y la disfrutamos, creo que eso también se transmite.

Sergio: Los conciertos los disfruto muchísimo, en nuestra burbuja quiero decir. Siempre toco al lado de Dani y nos compenetramos muy bien, hay miraditas cómplices, y nos reímos. Pero luego miras al público y ves que están disfrutando un montón, y que, además, no están hablando entre ellos. Da mucho gusto que con Melange la gente está super atenta, y se nota la gente que se las sabe y se ven las caras de lo que no nos han visto nunca y que no pierden ni un minuto de la actuación, están conociendo algo nuevo con mucho interés. 

· ¿En directo os permitís improvisar y dejaros llevar? Son canciones que se prestan a ello. 

Sergio: No hay mucha improvisación, no te creas.

Daniel: Adri sí anda más suelto a veces y te cambia alguna cosa.

Adrián: Hay un par de canciones que las alargamos más o menos, pero el resto de estructuras están hechas, está todo bien pensado.

Daniel: ‘Solera’ (del primer disco) es una de ellas, y cuando llega ese momento en el que empieza a dar mal rollo, es cuando más nos gusta.

Adrián: Hay gente que nos dice que nos han visto más veces y nunca saben cuando hacemos el cambio en ‘Solera’, que están pendientes de algún tipo de marca, y eso nos mola, jugar un poco y ver lo que pueden aguantar. (risas)

· Volviendo a ese sonido tan personal que os caracteriza, no sé si estaréis de acuerdo conmigo en que parece que poco a poco grupos de estilos menos habituales (Guadalupe Plata, Rufus T. Firefly…) tienen cabida en festivales de toda índole, pues habéis tocado en citas más específicas como Purple Weekend o GetMAD! Festival y otros más generalistas como Primavera Sound, Low o Palencia Sonora.

Adrián: Creo que hay una nueva generación, mucha gente joven que ha crecido escuchando muchas cosas diferentes. Con Internet, tienen acceso a cualquier cosa, están acostumbrados a escuchar muchas cosas, no tienen tantos prejuicios y eso también ha hecho que se haya abierto el abanico. 

· ¿Os sorprende? ¿Veis que se acerque a vosotros un público que no es el habitual? 

Adrián: Vemos que hay un perfil. Por ejemplo, en Barcelona, hay los típicos fans del rock progresivo y la psicodelia de toda la vida que vienen y les encanta. Luego ves otra gente a la que le debe gustar, no sé, Vetusta Morla, pero también le gusta Melange. Sí, hay un público muy abierto, y nos encanta.

Daniel: Incluso conozco a gente muy mayor que escuchan nuestros discos, y no es nada trending, simplemente les mola, no saben lo que hay en la industria.

Sergio: Cuando se ven “modernitos” entre el público, a mí me da buen rollo, porque pienso que al menos estamos ahí, que no viene solo la gente que es muy fan de un rollo concreto. Cuando ves gente más abierta, piensas, “Algo habrá”. 

· ¿Creéis que es posible acercar y acostumbrar el oído del público alternativo a otros sonidos?

Adrián: A nosotros nos ha venido bien esta moda de la neopsicodelia, porque hace quince años si hacías psicodelia eras lo más caduco, un hippie.

Daniel: Gracias a lo que sea, a Internet y tal, que la gente se haya abierto…

Adrián: Que haya grupos como Tame Impala que lo estén petando, nos ha venido de puta madre. 

· ¿Y esto de que pueda ser una moda, sobre todo en festivales?

Daniel: Al final, la música es música.

Adrián: ¿Qué le vamos a hacer? Eso ha pasado y siempre va a pasar, y no te puedes meter en la cabeza de la gente. Nosotros hacemos lo que nos apetece. Nosotros nos habíamos juntado y pensábamos que lo que hacíamos no le iba a gustar a nadie, y cuando presentamos Viento Bravo en Joy Eslava, la sala estaba llena. Si la mitad de la gente iba por moda, qué se le va a hacer.

Sergio: Y sin ninguna concesión artística. Hemos hecho lo que nos ha dado la gana.

[Noviembre 2018]

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