Un álbum con dieciocho temas en 2019 suena más como una trampa que como un regalo para los fans. Pero Father Of The Bride (Sony Music, 2019) no nace con esta intención. Sin embargo, todos estos temas, junto con la necesidad o voluntad de mostrar que el grupo podría hacer más dentro de un estilo como el indie rock, termina desgastando toda la huella del proyecto y, al final, es la sensación de que ya sabemos quién va a escuchar este álbum, cuándo, dónde y por qué. Siguiendo estos parámetros, no es novedad que el grupo neoyorquino haya apostado siempre por la creación de temas que mezclen elementos sonoros del continente africano, guitarras ligeras y voces que tan uniformemente crean una simetría casi matemática. Encontramos colaboraciones con Haim y Steve Lacy, sin contar los nuevos productores invitados a crear y desarrollar toda la atmósfera del álbum que pasa por elementos de Van Morrison, sonidos que se pueden vincular con los Beatles, entre otras propuestas que, incluso parece una necesidad de simplicidad, con letras comprensibles y sin más collages impresionistas. Así, la primera escucha puede sonar pretenciosa, pero a medida que van pasando los temas, las pizcas de simplicidad se hacen realidad e incluso generan empatía con canciones como ‘Married In a Gold Rush’, ‘Unbearably White’ y ‘2021’ con sus suaves arreglos. Finalmente, el proyecto gana identidad a medida que se repite en el reproductor. El típico caso de un disco que necesita ser escuchado muchas veces para que la calidad sonora del grupo no se confunda con la necesidad de sonar solo como una obra desarrollada milimétricamente para integrar la discografía hipster moderna.

Jose Moya