El quinteto californiano publica uno de los mejores trabajos en lo que llevamos de año y, seguramente, estará incluido en las típicas listas de “los mejores discos” cuando termine la temporada. Y es que aunque sus cinco anteriores LPs habían recibido unas excelentes críticas, en su sexto larga duración el contenido lírico del mismo supera notablemente sus anteriores composiciones. El responsable de las mismas, el vocalista Jeremy Bolm, brilla en cada uno de los once cortes que tienen su concepto en el amor. Y es que si en Stage Four (Epitaph, 2016) la temática era el luto debido a la muerte de su madre, en su nueva referencia trata la amistad y la pareja desde el punto de vista que gira en torno a ese concepto universal relativo a la afinidad entre seres humanos. En poco más de media hora los norteamericanos ejecutan con calidad un listado de canciones que comienza con la intensa ‘Come Heroine’ y termina con un delicado piano en ‘A Forecast’. Cabe destacar el papel en la producción del afamado Ross Robinson (Korn, Slipknot, Glassjaw), quien a pesar de estar especializado en un sonido metal ha sido capaz de hacer brillar las partes más indie dentro del particular mundo post-hardcore y screamo de la banda. Y volvemos a comentar sobre el vocalista, pues a pesar de ponerse más bravo que en sus anteriores obras, también tira de partes melódicas que se aprecian más trabajadas. Destacando cortes como ‘Feign’, ‘Reminders’ y ‘Limelight’, donde colabora Andy Hull de sus compatriotas Manchester Orchestra en una emotiva composición. La combinación de sentimientos te llevará hasta las nubes, pero también puede que te hunda en lo más profundo, por lo que conviene disfrutar de la mejor manera posible uno de los largos más conmovedores que hemos escuchado en los últimos meses y sin duda el más visceral de su admirable discografía.

Alfredo Rodríguez