Los galeses regresan a la palestra musical con la urgencia necesaria que se les exigía tras el pequeño tropiezo que supuso su tercer largo Hitch (C’mon Let’s Drift, 2016) publicado hace dos años. No es que fuese un mal disco, ni mucho menos, pero carecía de los hits de su sobresaliente debut The Big Roar (Atlantic, 2011) y su trabajado segundo largo Wolf’s Law (Atlantic, 2013) lanzado hace un lustro. En su cuarto LP cogen las riendas de su particular sonido, dando una ligera impresión de su intención por volver a los orígenes con sus estruendosas guitarras, aunque sabiendo combinar las mismas con su habitual exploración de elementos. Siempre han sido considerados como un grupo donde la experimentación está presente, pero con su nueva referencia queda patente en muchas de sus nuevas composiciones. Basta con escuchar la directa y pegadiza ‘What For’ para saber que son capaces de seguir componiendo canciones a la altura de las circunstancias. En otros instantes (‘Go Loving’) la mezcla de riffs y la dulce garganta de la angelical vocalista hacen que tengamos esperanzas de no haber perdido a un interesante grupo como temimos con su citado tercer plástico. Y aunque en ocasiones el exceso de experimentación pueda llegar a ser aburrido e incluso soporífero (‘All In All’), lo cierto es que saben mantener el pulso a su listado total de once cortes, incluso en el cierre con ‘Caught On A Breeze’ donde parecen haber cogido buenos apuntes de Matthew, Christopher y Dominic cuando han acompañado a Muse como invitados en sus giras. Si estás dispuesto a darles una nueva oportunidad quizá sea el momento perfecto para hacerlo, por falta de canciones interesantes no será, cosa que no se les puede reprochar tras superar una década en activo.

[Texto]: Alfredo Rodríguez