En la descripción de su perfil en la red social Facebook indica “Como si Matisse, Gauguin y Frida Kahlo se pusieran a pintar música entre ellos”. Combinando música con pintura, el debut largo de la madrileña Sandra Bernardo titulado Trópico Ideal (El Volcán Música, 2018) es una sugerente y emocionante colección de sonoridades que te atrapan desde su primera escucha. El tema pictórico viene desde su imagen, donde aparece en una de sus fotografías promocionales desnuda con su torso pintado cual lienzo de un pintor. Con la calidad de los pintores franceses y la mexicana, pero aportando su musicalidad en lugar de sus pinceles, la cantante y compositora dibuja diferentes trazos sonoros con una brillantez inusual en nuestro país. Buena parte de culpa la tiene un listado de secuaces musicales curtidos en mil estudios y escenarios como son Aitor Castells (co-productor, instrumentista y arreglista), Sebastián Merlín (percusionista y multi-instrumentista), Frank Santiuste (trompetista), Pablo Novoa (guitarrista) y Joan Garriga (acordeonista), quienes colaboran en la original frescura tropical con la que deleita nuestros oídos gracias a ritmos positivos, luminosos, cálidos y llenos de energía. Con su EP Gardenia (2015) puso alerta a muchos pero ahora, incluyendo en su LP dos de sus mejores canciones, ‘Fruta’ y ‘Lola’, trae el calor en el momento preciso, justo cuando la península está sumida en un intenso invierno. Sus ritmos playeros y veraniegos, surgidos de sus viajes a México, Australia y Estados Unidos, tienen ecos a islas paradisíacas, orillas de mar, palmeras y atardeceres. Con una gran combinación de instrumentos (desde charango a sintetizador, pasando por arpa, theremin, slide guitar, percusión, bajos y guitarras, entre otros), las canciones están influenciadas por clásicos como Caetano Veloso y contemporáneos como Bomba Estéreo, llenando de sensualidad y ritmo cada una de sus notas. En los tiempos que corren donde casi todo está globalizado, el disco de la joven madrileña debería escucharse por igual a ambos lados del Océano Atlántico, gracias a los diversos estilos que lo forman.

[Texto]: Alfredo Rodríguez