Llevamos tres meses del segundo año en pandemia y toca reponerse de lo sucedido, pero todo es más fácil cuando en los primeros compases de la temporada nos topamos con discos tan redondos como el segundo larga duración de los mallorquines Saïm. Su tercera referencia tras el EP Qwerty (Butota Discos, 2015) y el LP Accidents (Butota Discos, 2017) llega con una docena de canciones que vienen presentadas por un huevo roto en la portada. Precisamente con el objetivo de curar la ruptura a base de letras sinceras, el grupo formado por Joan Roig (voz y guitarra), Natalia Gómez (bajo) y Daniel Gómez (batería) muestra una colección de temas punk-rock y rock que se meterán en tu cerebro y no volverán a salir del mismo. Y se agradece, porque la brillante grabación realizada por Santi García y Borja Pérez en Ultramarinos Costa Brava y Michael Mesquida en los estudios Favela, la mezcla del citado Santi y la masterización a cargo de su hermano Víctor en Ultramarinos Mastering, ratifican el poder de unos cortes que conjugan una buena dosis de emotividad a cargo del power-trío. Y todo parece a pedir de boca, pues además de trabajar con los hermanos García, ilustres en lo suyo, los isleños han fichado por la disquera BCore Disc que tan buen oído y gusto tiene por los grupos de guitarras. Se agradece la combinación de factores a la hora de mostrar una efectividad sonora tan precisa como preciosa en ‘Contratemps’, ‘Autumne’ y ‘Febrer’, por citar algunas de las deslumbrantes creaciones de la banda. Pero es que el adictivo rugido de la guitarra conjugado con el potente bajo heredero del mejor “sonido Dischord” (si no existe ese sonido, habría que patentarlo) y la buena pegada de la batería, encajan como piezas de puzzle de principio a fin del cancionero. Cabe citar los pegadizos coros de Natalia en ‘Tristesa’ y la colaboración del trompetista Pep Garau en ‘Celobert’ para cerrar el largo. Puede que pase desapercibido para la gran mayoría del público que usa la música como elemento de usar y tirar, pero quienes tengan aprecio por este noble arte, sabrán disfrutar un sobresaliente disco que puede emplearse, además, como válvula de escape para estos tiempos difíciles.

Alfredo Rodríguez