Debutar con un LP siempre es un reto para cualquier artista pero hacerlo tras publicar un EP tan interesante como Black and White (RGB Supports, 2016) añade complejidad para una artista como la barcelonesa Paula Valls. Sin llegar todavía a la veintena, esta joven presenta una docena de canciones que magnifican su figura gracias a su impresionante voz. Cogiendo las riendas de su proyecto, define su sonoridad hablando sobre su persona en unas letras que vienen acompañadas por sus influencias americanas debido a un productor clave, Joe Henry (Elvis Costello, Ani DiFranco, Billy Bragg), influencia para la joven desde pequeña. Mucho tiene que ver también la súper-banda con la que contó en las jornadas de grabación en los Vertigo Studios, pues David Soler, Dani Ferrer, Miquel Sospedra y Oriol Roca ejercen de perfectos compañeros en la totalidad de las canciones. Y es que basta con escuchar la delicada ‘Monsters’, la brillante ‘Again’ ó la arrolladora ‘Circles’ para sorprenderse y dejarse llevar por una propuesta donde la expresividad es su máxima meta. Y es que siempre que recibe comentarios sobre su música salen a relucir la sensibilidad de Norah Jones y la fuerza de Amy Winehouse en sus canciones. Con el amor por la música inculcada por su padre desde pequeña y las clases de piano impartidas por su profesor Guillem Soler en la Escola de Música de Manlleu, brilla con luz propia mezclando jazz, soul y funk con su particular seña de identidad proveniente, en ocasiones, de la música norteamericana. Bajo la producción del citado David Soler, su intimidad y desnudez son cualidades más que significativas respecto a su predecesor trabajo, aunque a veces la tristeza se haga patente frente a una esperanza musical que hace que su figura sea magnífica en todas y cada unas de sus nuevas composiciones. Cuestión de tiempo que la joven siga ofreciendo su cuidada música en todas partes y sepa jugar con su voz, esa que tendrá que conservar como oro en paño para seguir enamorando a quienes escuchen sus fascinantes canciones.

[Texto]: Alfredo Rodríguez