El cantante y compositor Matthew Donald Berninger tenía la intención de hacer un disco de versiones de grupos como Morphine, The Velvet Underground y The Cure, entre otros, pero fue mostrarle unas demos a su compatriota Booker T. Jones, quien ejerce de músico y productor, momento en el que cambió el devenir de lo que ahora podemos disfrutar como la ópera prima del artista. Tras su particular proyecto junto a Brent Knopf en EL VY, en su nueva aventura musical expone una decena de canciones grabadas en un pequeño estudio en el distrito californiano de Vecine en apenas dos semanas. En el mismo contó con un notable número de colaboradores y amigos como fueron Matt Barrick (The Walkmen), Andrew Bird, Hayden Desser, Scott Devendorf (The National), Gail Ann Dorsey (David Bowie), Ben Lanz (Beirut), Mickey Raphael (Willie Nelson) y Harrison Whitford (Phoebe Bridgers), entre otros, quienes aportaron cantidad y calidad a un listado de temas que brillan por sí solos. La particular y cercana voz de Berninger marca el ritmo de un largo que tiene muchas partes acústicas como la brillante ‘Distant Axis’ en el inicio del listado de temas y ‘Oh Dearie’ en la parte central. Destacan algunos singles como ‘One More Second’ y ‘Serpentine Prison’, donde conjuga su dulzura como vocalista con una enamoradiza instrumentación. Muchos pensarán que podría ser una colección de temas descartados de su banda The National, pero nada más lejos de la realidad, es un largo estudiado de principio a fin perfecto para disfrutar en una tarde de otoño frente a una chimenea, con una buena compañía y una conversación. Quizá se esperaba una gran súper-producción por parte de Booker como los discos realizados en Stax, pero ha captado a la perfección la cercanía y sencillez buscada por el protagonista en su debut en solitario.

Alfredo Rodríguez