La pérdida de un ser querido quizá sea una de las cosas más dolorosas que puede experimentar una persona a lo largo de su vida. En el caso de Sophie Fustec, nombre real de la joven conocida artísticamente como La Chica, las siete canciones incluidas en su segundo largo que sucede a su debut Cambio (2020) fueron creadas después del trágico fallecimiento de su hermano el pasado verano cuando intentó rescatar a uno de sus perros en tierras mexicanas. En las mismas la artista franco-venezolana manifiesta sus aptitudes con el piano, configurando una serie de letras y melodías dignas de ser degustadas de principio a fin durante poco más de veinte minutos. Su herencia latinoamericana se estampa en un cancionero que surge de su dolor, plasmado en la esperanza, los sueños, la valentía y el amor hacia la música. Con una deliciosa mezcla de sonidos que nos evocan a la argentina Nathy Peluso, la española Mala Rodríguez y la chilena-francesa Ana Tijoux en cortes como ‘La Loba’, tiene identidad propia en cualquiera de sus siete nuevas composiciones. Se nota su tremenda inquietud por explorar su interior, creando un universo en el que logra combinar una amalgama de estilos que van desde el hip-hop hasta la electrónica, pasando por el doo-wap y el pop. Cantando directamente a su hermano (‘3’), tirando de rituales sanadores (‘Agua’), invocando a los espíritus (‘Drink’) y susurrando a la luz (‘Hoy’), su destreza creada en Belleville está dispuesta para llegar a todos los rincones del planeta gracias a sus ganas de continuar viviendo. Y es que su consuelo queda reflejado en siete cortes delicados, arriesgados y fortalecedores que seguro tendrán su recompensa en forma de admisión y celebración de la vida.

Alfredo Rodríguez