Bien es sabido que Suecia es uno de los países escandinavos más potentes en lo que a música se refiere, prueba de ello son bandas tan importantes en la escena internacional como Backyard Babies, The (International) Noise Conspiracy, Millencolin, The Hives, Refused y Mando Diao, entre otros, cada uno en su estilo y con su particular éxito. En el caso que nos ocupa tenemos a cinco músicos provenientes de Sundsvall, una ciudad en la zona central sueca donde se ubica el grupo Jetbone, quien presenta su tercer largo Come Out And Play (BMG, 2018). Formado por diez nuevas composiciones grabadas y producidas por Martin Karlegard, editadas y co-producidas por Sanken Sandqvist y mezcladas por el legendario Stefan Glaumann (Rammstein, Europe, Royal Republic), toman el rock’n’roll como principal estilo. Inmediatos, sudorosos e incluso autoritarios, tienen una pegada efectiva gracias a cortes como la directa ‘Lady’ (en poco más de dos minutos te meten un buen derechazo con sus guitarras y su teclado), la pegadiza ‘Come Out And Play’ que abre el álbum y titula el mismo y la festiva ‘Don’t Hold Me Back’. Habitualmente comparados con los ingleses The Rolling Stones, Led Zepellin y The Faces y los norteamericanos The Black Crowes en sus anteriores LPs, el homónimo debut Jetbone (Killed By Records, 2012) y su segundo trabajo Magical Ride (Rootsy, 2015), en su tercera referencia larga muestran nuevas sonoridades (hard rock y southern rock), aunque tampoco sin arriesgar y salirse de su particular zona de confort. Gozando de una gran instrumentación en canciones como ‘It’s So Hard’ y ‘Make This Song Together’, tiran de festividad (‘Chickadee’) y melancolía (‘Road In The Sky’) en otros mágicos instantes. Está claro que no van a cambiar tu vida, que plasman lo que otros registraron previamente, pero te hacen disfrutar en los casi cuarenta minutos que dura su disco, cosa que no es fácil en los tiempos que corren.

[Texto]: Alfredo Rodríguez