Es muy posible que James Blake sea uno de los pocos artistas actuales capaces de demostrar que se puede producir pop sin apostar por fórmulas con tal de vender más. Con esto en mente, el inglés lanza su cuarto álbum, una mezcla sagaz que pone de relieve el punto en el que su música nunca dejó de ser y el encuentro de dos corazones en un verano eterno. La secuencia de apertura (‘Assume Form’) y la cómoda mezcla atonal de voz y piano, ‘Mile High’ y su atractivo pop, ‘Tell Them’, ‘Into the Red’, y la sensual ‘Barefoot In The Park’, con la apuesta más interesante de la música contemporánea, Rosalía, es una buena prueba de ello. En él encontramos no solo sonidos ya conocidos en la carrera de Blake, sino también capas que nos dejan entrever aires nuevos. Assume Form no solo se compone de buenos momentos. Cuando llegamos a la mitad del álbum, aparece ‘Can’t Believe The Way We Flow’, que funciona casi como una pausa dentro del sendero creado por el artista. Seguidamente, llega con el impecable ‘Are You In Love’, un tema que pone en relieve una de sus principales cualidades: trabajar con una combinación arrítmica entre voz e instrumento, la receta perfecta para crear una atmósfera propia. Luego viene la participación de André 3000 en ‘Where’s The Catch’, donde presenta un estilo diferente dentro de la estructura sonora del artista, demostrándonos que puede sonar menos introspectivo sin perder su firma. ‘Power On’ es otro buen trago, con sonidos sencillos explorables y creadores de un punto de calma bailable. En la secuencia, ‘Don’t Miss It’ parece mostrar que su forma y contenido funcionan perfectamente para hacerla más fuerte con cada escucha. Y sí, podría terminar el proyecto quizás en la atmósfera más cercana a la melancolía, pero todavía encuentra la fuerza para entregar el momento más introspectivo del disco, ‘Lullaby For My Insomniac’, un tema que, según el propio artista, fue escrito para ayudar a alguien a dormir. Esta es, tal vez, la idea de cómo funciona la calma después del intenso viaje de sentimientos que dejan mella. Así pues, Blake nos muestra que con cada tema es capaz de crear algo nuevo.

Jose Moya