Cuando los ingleses Idles debutaron el año pasado en formato largo con Brutalism (Balley Records, 2017) parecía que cinco tipos tenían ganas de bronca y llegaban dispuestos a meter puñetazos y patear culos con las trece canciones que presentaron. Y así fue, ratificando un año después su agresividad musical con un nuevo LP titulado Joy As An Act Of Resistance. (Partisan Records, 2018), este formado por una docena de cortes. En el mismo intercalan mucho punk, algo de post-hardcore, bastante rock, un poco de noise y mucha visceralidad. Porque los de Bristol no especulan con su sonido, aplastan a todo ser viviente que se ponga en su camino, sin importarles el tamaño de su adversario. Con intensas subidas y bajadas, unas guitarras totalmente endiabladas y aplastantes (‘Never Fight A Man With A Perm’) y la inquietante garganta de un gran Joe Talbot a las voces (acompañado por unos brillantes y precisos coros), no hacen sino colgarse una medalla con su magistral disco. Con guiños a sus compatriotas Sleaford Mods y Shame, a los canadienses Metz y a los norteamericanos Les Savy Fav, elevan a la máxima potencia las ganas de gustar por parte de una nueva generación de músicos que hacía falta desde hace años. Y es que desde la intensa ‘Colossus’ abriendo en listado de canciones, pasando por la misteriosa ‘Love Song’ y la directa ‘Rottweiler’ para finiquitarlo, encontramos una fuerza inusual en los grupos que salen del territorio inglés. Con un discurso literario donde arremeten contra el Brexit, la masculinidad y el abuso laboral, entre otros problemas del primer mundo, Talbot cuenta que compuso las canciones mientras estaba en un proceso depresivo, por lo que todo quedó crudo y agresivo. Pero no queda ahí la cosa, porque se permiten el lujo de revisar a un pionero del soul como fue Solomon Burke, echando mano de ‘Cry To Me’ para hacerla suya. Si llegada la fecha de su lanzamiento no tienes muy clara tu particular lista de “discos del año”, incluye este en la misma porque lo merece.

[Texto]: Alfredo Rodríguez