Después de las grandes críticas recibidas con su tercer disco Fresh Air (Sinderlyn, 2017), el artista canadiense Peter Sagar tenía complicado (por no decir imposible) mantener el nivel facturado hasta la fecha. En su cuarto LP el joven originario de Edmonton sigue teniendo como influencias los paisajes fríos y relajados que vive y siente desde su hogar, aunque esta vez con nuevos tonos y texturas. Su peculiar voz, donde tira de falsete continuamente, sigue siendo una de las claves que podemos disfrutar en sus canciones, si bien, en esta ocasión acompaña la misma de nuevos elementos sonoros inexistentes en sus trabajos anteriores. Tampoco es que cambie su sonido exageradamente, pero sí que las guitarras son casi una quimera, siendo sustituidas por los teclados, los sintetizadores y las bases. Razón de más para desligarse de una maldita vez de las habituales citas que le vinculan con su compañero y amigo Mac DeMarco. Con su consolidado proyecto vuelca todo su potencial en cajas de ritmos que seguramente podríamos encontrar en un mercadillo cualquiera, aderezando sus melodías lo-fi en la línea del norteamericano Casiotone for the Painfully Alone. Pero en su nuevo retoño musical el joven canadiense explora sus sentimientos en cortes como ‘Like Mariah’, ‘All Night Long’, ‘Other Than’ y ‘Couch Cushion’, sirviendo básicamente como sonidos relax para momentos de paz con uno mismo. Y es que aunque muchos continúen citando a Prince como una de sus referencias cercanas a los sonidos R&B que enarbolan sus temas, lo cierto es que encaja mejor en las lindes del chillwave edulcorado que hace brillar tan sutilmente. Considerado un experto en crear texturas repletas de matices, parece que es un quiero y no puedo que debería haber finiquitado con canciones más consistentes que las expuestas en su nueva referencia.

Alfredo Rodríguez