En tiempos de una pandemia mundial que está dejando un panorama desolador a lo largo y ancho del planeta seguimos descubriendo nueva música. En esta ocasión se trata de la tercera referencia en formato largo del artista uruguayo Fernando Lagreca, afincado en nuestro país, concretamente en Barcelona. Con una docena de temas se presenta en esta ocasión más variado y ecléctico que en sus discos previos, alejándose del filtro de su anterior referencia Control (Irregular, 2014), publicada hace seis años. Mostrando una soltura que pocos pueden llegar a conseguir con sus teclados, tanto analógicos como de manera virtual, el también productor sorprende a base de bien en algo menos de una hora de cuidada y elaborada música electrónica. Destacan las colaboraciones internacionales que aparecen en el listado de canciones, contando con la presencia de Chantelle R en ‘Dissociation’ y ‘Rogue Planet’, B. Dopran en ‘Broken’ y Kamal Imani en ‘Jail of Dreams’, dando un valor añadido a su tercer disco. Soltando de golpe todo el lastre sonoro que trae de sus LPs anteriores, en esta ocasión se atreve con todo, desde el r&b más sofisticado, pasando por el hip hop más sencillo, incluso el techno más luminoso, ratificando sus dotes musicales. Considerado el trabajo más abierto e intrépido de toda su carrera discográfica, podemos atisbar toda la sapiencia electrónica que consigue en cada tema que factura, desde los registrados en anteriores álbumes como los que podemos degustar en su magnánima tercera grabación extendida. Valorado en el entorno como uno de los mejores alquimistas electrónicos, lo cierto es que este inquieto músico navega entre loops, beats y toda clase de recursos, explorando hasta la saciedad su particular manera de ver y sentir géneros urbanos que mutan a la primera de cambio sin perder un ápice su esencia clásica.

Alfredo Rodríguez