Siempre con ese halo de oscuridad y misterio que les caracteriza, los bilbaínos Empty Files publican su segundo disco. Tras su reconocido debut largo Shadows (Winehouse Records, 2018) editado en primavera de hace tres años, la formación compuesta en la actualidad por Txufo Wilson, José Lastra e Imanol Fortes regresa con ocho cortes de carácter instrumental. En los mismos, debutando en el sello Forbidden Colours con una edición limitada en formato vinilo, encontramos una variedad de sonidos que pocos grupos nacionales pueden alcanzar. Su mezcla de rock y electrónica sigue marcando la pauta de las composiciones pero no titubean a la hora de incorporar nuevos elementos acústicos como herramientas industriales, trompeta, piano, ukele y el guzheng, instrumento musical de cuerdas tradicional chino. Con los músicos Urtzi Iza (Enkore) y Hannot Mintegia (Moxal) aportando ukelele y guitarras y trompeta, respectivamente, grabaron sus nuevas canciones durante el confinamiento y el post-confinamiento en Mala Estudioak, Winehouse Studios de Rekalde y otras localizaciones, siendo mezcladas por José Lastra (Zea Mays, Aitor Etxebarria, Piztiak). Todos los temas tienen un análisis profundo y particular durante sus treinta y tres minutos de duración total, mereciendo la pena escuchar y degustar un tracklist cuidado y delicado hasta el más mínimo detalle. Desde la inquietante ‘Still Here’ para abrir el cancionero con un enigmático sonido de guitarra, pasando por la enamoradiza ‘All That Will Never Come Back’ en la parte central y la extraordinaria ‘And That Changes Everything’ con el delicado aderezo de la trompeta para finiquitar el disco, lo mejor es dejarse llevar y zambullirse en el imaginario propuesto por el trío del botxo. Con la inquietud que les provoca explorar territorios más orgánicos que en su citada referencia previa, la pandemia ha desencadenado en un álbum tan brillante como hipnótico, dando buena muestra de sus ganas de continuar indagando en interiores tan abruptos como fragosos.

Alfredo Rodríguez