El cuarteto venía pisando fuerte con sus tres primeros álbumes pero ha sido con su cuarto LP que nos ocupa con el que parece que hayan dado la campanada definitiva dentro de la escena musical internacional. Tras su debut homónimo con el que sorprendieron hace nueve años, pusieron todo de su parte para ratificar su propuesta en el sonado segundo disco. Pero fue con su tercer LP con el que verdaderamente dieron que hablar entre la prensa musical y público, cada vez más numeroso en sus conciertos y giras dentro y fuera de las islas británicas. En su nueva referencia comienzan triunfales con el rock psicodélico de ‘Spirals’ que bien podría haber firmado Kevin Parker para sus Tame Impala. Pero no queda ahí la cosa, evidente, pues la línea de sintetizador que usan en la convincente ‘Right The Wrongs’ continúa con la trabajada ‘Got Me Worried’ en la que incluyen el portugués en su letra con un brillante resultado. Su estudio en Tottenham les sirvió para reclutar a un buen número de músicos que aportan grandes momentos como Raven Bush tocando el violín, Bridget Samuels con arreglos de cuerdas y la mismísima Charlotte Gainsbourg cantando en ‘Waking Up’. También colaboran Ashana Davidson (‘Kick The Devil Out’) en los coros y Antonio De Freitas (‘Got Me Worried’) en las percusiones, dejando sonoridades únicas en las composiciones. Con una resonancia que les aproxima a determinados ritmos de artistas norteamericanos como Beck y Animal Collective, los londinenses relucen en cada uno de los trece cortes donde no les tiembla el pulso en mezclar rock con sintetizadores, sobresaliendo en la pista de baile con una buena dosis de pop, psicodelia, indie y dance como en el single que titula el disco, ‘Glowing in the Dark’, tanto que la remezcla firmada por los mismísimos Hot Chip podría ser un tema original de sus colegas. Para muchos será, sin lugar a dudas, su disco más completo.

Alfredo Rodríguez