Después de que su séptimo disco Ellipsis (Warner Bros./14th Floor, 2016) no fuese muy celebrado y su octavo LP, la banda sonora Balance, Not Symmetry (Warner Bros., 2019), pasase sin pena ni gloria para la mayoría de sus seguidores, los escoceses regresan con un notable trabajo. Su noveno larga duración, producido por Rich Costey (Muse, Foster The People, At The Drive-In), alterna rock con baladas y temas más accesibles, brillando algunos por encima de otros. El disco empieza con un mensaje en la brillante ‘North Of No South’ que reclama un nuevo enfoque del mundo: “No hay nada encima de nosotros, debajo solo cadáveres”. Seguidamente, los arreglos de piano y cuerda en la trabajada ‘The Champ’ nos recuerdan, en cierta manera, a la típica ópera rock de los londinenses Queen, pero Simon pega con fuerza y garra en un tema en el que los hermanos James y Ben Johnston hacen de las suyas combinando a la perfección bajo y batería. La sección rítmica de los gemelos está en su mejor momento, con unos cuidadosos arreglos respecto a otras composiciones y dando buena muestra de su gran estado como banda. Y aunque el título del disco parece referirse a la idea de que el mundo que conocíamos se ha terminado, todavía tenemos mucho que descubrir del trío de Milmarnock, como la poderosa ‘Instant History’ que sirvió como “aperitivo sonoro” del disco y la visceral ‘Cop Syrup’ con la que cierran el mismo. La experimentación sigue siendo una de sus mejores bazas, tanto que continúan dando que hablar, para bien, gracias a sus pegadizas canciones repletas de grandes melodías. Con su particular y reconocible sonido, ratifican su posición como uno de los mejores grupos de su país y una de las mejores bandas de rock en todo el mundo.

Alfredo Rodríguez