Extremoduro @ Auditorio Miguel Ríos. Rivasvaciamadrid (Madrid). 21.06.2014

[Extremoduro @ Auditorio Miguel Ríos. Rivasvaciamadrid (Madrid). 21.06.2014]
[Promotor: RockNRock]

Extremoduro

Extremoduro

Tras comenzar su gira en Zaragoza el pasado mes de mayo y actuar en Córdoba, Cáceres, Santander, Pamplona, Valencia, Murcia y Salamanca el nuevo tour de los extremeños llegaba, por fin, a tierras madrileñas. La fecha, programada en primer momento en el Estadio de fútbol de Butarque de Leganés, no pudo llevarse a cabo en dicho recinto por exceso de venta de entradas, según unos, por medidas de seguridad que garantizasen el desarrollo del espectáculo, según otros. Por ello, en tiempo récord, la organización trabajó duro para reubicar el concierto, emplazando el mismo en el cómodo y espacioso Auditorio Miguel Ríos de Rivasvaciamadrid. Subsanado el problema, Robe y los suyos se gustaron ante una audiencia que llenó unas tres cuartas partes del aforo del monumental recinto, sonando como nunca antes lo habían hecho en directo y gozando de un equipo de luces perfectamente estudiadas a la altura de los grandes artistas internacionales.

Con unos cuarenta minutos de retraso sobre la hora prevista para que se iniciase el concierto el tremendo escenario apagó sus luces, sonaron las sirenas, un operario con un chaleco reflectante se situó en el centro y comenzó a descender un contenedor portuario de lo alto de la estructura. La locura colectiva había comenzado, móvil en mano grabando y fotografiando, olvidando el molesto cambio de ciudad, el retraso y las colas de la entrada. Descendido el gran elemento aparecieron tras el mismo Roberto Iniesta con su inconfundible estética de camiseta sin mangas, falda y aspecto desaliñado, Iñaki Antón con su cinta deportiva en la frente y su pañuelo en el cuello, Miguel Colino también con camiseta sin mangas y José Ignacio Cantera en el fondo sobre una tarima con escaleras que recordaba a los diseños de escenario de bandas como Metallica donde el resto de integrantes del grupo deambularon a su antojo alrededor de su instrumento. Junto a ellos, elevados, dos músicos que hicieron sus labores con teclados, voces y otros instrumentos, dando un gran empaque sonoro durante todo el transcurso del concierto. Una tremenda puesta en escena que dio su pistoletazo de salida con ‘Sol de Invierno’, poniendo los pelos de punta a los presentes, haciendo volar un buen puñado de minis de cerveza por los aires, sacando a cantar las gargantas de los más fans y viviendo esa sensación tan inexplicable de los primeros compases de un concierto de la banda cacereña. Una docena de canciones alternando clásicos (‘Buscando Una Luna’, ‘La Vereda De La Puerta De Atrás’, ‘Golfa’) con composiciones más recientes (‘Mama’, ‘Dulce Introducción Al Caos’, ‘Segundo Movimiento: Lo De Fuera’) que estuvieron marcadas por la interpretación de un nuevo corte (‘Canta La Rana’), en el que el vocalista y guitarra pidió que el respetable evitase grabar con sus teléfonos móviles ese instante y disfrutase del momento único. Sobre el escenario unos músicos cambiados, más profesionales, interpretando el repertorio como nunca antes habíamos visto, centrados y cuidando hasta el más mínimo detalle. Frente al mismo un público en éxtasis, cantando las canciones y disfrutando de un sublime espectáculo de sonido y luz, donde se percibía cada nota, cada acorde, cada palabra que el anoche sexteto interpretó.

Tras una parada de unos veinte minutos para descansar, respirar, visitar los urinarios y consumir más litros de cerveza, bien acudiendo a las barras, bien echando mano de los prácticos mochila-man, el grupo regresó a las tablas con un buen puñado de clásicos básicos que fueron cantados a pleno pulmón por los presentes (‘Prometeo’, ‘Jesuscristo García’, ‘So Payaso’, ‘Autorretrato’, ‘Standby’, ‘Salir’, ‘Puta’). Un inconmensurable Iniesta que ofreció uno de sus mejores conciertos entonando, cantando y tocando su guitarra, acompañado por una banda que siguió sus movimientos a la perfección, haciendo de su show una noche inolvidable de principio a fin. Y es que aquellos conciertos vividos hace más de una década con un nefasto sonido, letras olvidadas y actitud punk arriba y abajo del escenario se han convertido en un estudiado directo, sin nada que envidiar a las grandes estrellas internacionales que llenan pabellones y estadios en nuestro país. La traca final (quizá fue lo que les faltó, un buen puñado de petardos y fuego para que fuese perfecto, emulando a Kiss) la reservaron para ‘¡Qué Borde Era Mi Valle!’ y ‘Ama, Ama, Ama y Ensancha El Alma’, momento de éxtasis musical colectivo que fue finiquitando con un largo bis donde ‘El Camino De Las Utopías’ llevó a Robe hasta el camerino, quedando los demás sobre el escenario deleitando a un público que vibró como hacía tiempo que no lo hacía. Siempre lo hemos dicho pero Extremoduro son, por méritos propios, el mejor grupo de rock que hemos tenido, tenemos y tendremos en nuestro país por historia musical, entrega, directos, letras, actitud y clase.

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[Texto]: Alfredo Rodríguez
[Fotografías]: Alfredo Rodríguez