[Triángulo De Amor Bizarro @ Playa Club. A Coruña. 06.01.2018]
[Promotor: Retroalimentación]

Durante veinticuatro meses los gallegos Triángulo De Amor Bizarro han estado ocupados paseando las canciones de su exitoso largo Salve Discordia (Mushroom Pillow, 2016) por toda la geografía española, cruzando incluso el Océano Atlántico para celebrar su gran momento de forma en territorio americano. También recibieron el Premio Ruido de manos de la Asociación de Periodistas Musicales de nuestro país, además de las mejores críticas de su citado álbum por parte de los medios musicales especializados. En esta ocasión los coruñeses jugaban en casa para recordar su magistral debut largo homónimo Triángulo De Amor Bizarro (Mushroom Pillow, 2007), trabajo que les puso en el punto de mira de la escena independiente nacional, dando mucho que hablar en el momento de edición y en los años posteriores. El ciclo de conciertos “Retroalimentación” albergó una vez más su directo celebrado en el Playa Club a orillas de un revuelto océano en una noche de lluvia que sirvió para celebrar la festividad de los Reyes Magos. La primera parte del directo contó con un invitado de lujo, Julián Ulpiano, primer batería del ahora cuarteto, quien acompañó a Isabel Cea al bajo y las voces, Rodrigo Caamaño a la guitarra y las voces, Rafael Mallo a la batería y Zippo al teclado y la guitarra. Sin dilación, sonaron apabullantes ‘El Himno de la Bala’, ‘El Crimen: Cómo Ocurre Cómo Remediarlo’, ‘¿Quiénes Son los Curanderos?’, ‘El Fantasma de la Transición’, ‘Mal Como Efecto de Mala Voluntad’, ‘Estrella Azul de España’, ‘Ardió la Virgen de las Cabezas’, ‘Cómo Iluminar una Habitación’, ‘Isa vs. El Partido Humanista’ y ‘Para los Seres Atados (A las Condiciones Terrenas)’ en poco más de media hora. Poniendo todo en orden estuvo presente Carlos Hernández, productor del disco y técnico de sonido del grupo, quien tuvo que ajustar su panel de control en los primeros compases para que sonase como tenía que sonar. El habitual ruido desbocado del grupo, junto con su intensidad sobre las tablas, fueron la premisa de su brutal puesta en escena, apoyados por un público ávido de sensaciones. Tras un necesario parón para coger aire, regresaron a la tarima con su formato habitual para aplastar con sus canciones a los presentes. Quince nuevos cortes fueron los que arrasaron y fueron recibidos con saltos y empujones por buena parte de un público que celebró la madrugada con varias rondas de alcohol y bastantes decibelios de música. Mezclando su habitual shoegaze con noise y rock psicodélico, los cada vez más reconocidos TAB celebraron una noche mágica que perdurará en los corazones, en las cabezas y en los tímpanos de muchos.

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[Texto]: Alfredo Rodríguez
[Fotografías]: Alfredo Rodríguez