Stereophonics llenan de calor la fría noche madrileña

· Los galeses presentaron su undécimo LP en el Palacio Vistalegre de la capital antes su cada vez más numeroso público.

En su anterior visita a nuestro país los galeses Stereophonics colgaron el cartel de “entradas agotadas” en su show en la sala La Riviera de Madrid y en Barcelona hicieron lo propio haciendo doblete en la sala Apolo. Y eso que en la capital su concierto coincidía con la primera de las dos fechas de los norteamericanos Metallica en el WiZink Center de Madrid. Evidentemente, no comparten público ni género musical, pero atestigua el aumento de popularidad del cuarteto liderado por Kelly Jones, sexteto sobre las tablas en su nueva visita a la península, esta vez con motivo de la presentación de su nuevo disco Kind (Parlophone Records, 2019) publicado el pasado otoño. Es más, los de Cwmaman volvieron a agotar el papel para su directo en la sala Razzmatazz de Barcelona previamente y en la capital triplicaron el aforo, ubicando su fecha en el Palacio de Vistalegre, llenando casi en su totalidad la pista y el graderío en su zona frontal. Espacios y aforos a un lado, su enérgico concierto se alargó hasta casi las dos horas de duración en las que sonaron sus clásicos temas (desde ‘Superman’ a la emotiva ‘Maybe Tomorrow’ en el inicio del cancionero, pasando por ‘Have A Nice Day’, ‘Indian Summer’ y ‘Mr. Writer’ en la parte central y las explosivas ‘C’est La Vie’ y la imperecedera ‘Dakota’ en los bises) y sus nuevas composiciones como ‘Fly Like An Eagle’, ‘Make Friends With The Morning’ y ‘Don’t Let The Devil Take Another Day’, entre otras. Como reproche a su trabajado directo, quizá la única pega sea esa, que se tomen los conciertos como un trabajo puesto que su setlist varió en el orden de una canción respecto a sus anteriores shows, haciendo que quien quiera pueda saber lo que van a tocar cada noche tirando del buscador de turno y de las redes sociales. Con todo y con eso, la soltura de Adam Zindani a las guitarras, la efectividad de Richard Jones con el bajo y la pegada de Jamie Morrison en la batería (con un destacado solo incluido), acompañados de un gran pianista y un excelente multi-instrumentista, hicieron de la velada una gran noche de rock and roll. Con el respetable disfrutando del cancionero a pesar de la gélida temperatura en el interior del espacio multi-usos, los más de veinticinco años de carrera musical y once álbumes publicados les sirvieron para ratificar su posición como uno de los mejores grupos de la música británica e internacional de las últimas décadas. Que vuelvan cada vez que quieran porque disfrutaremos de su maravillosa música.

[Texto]: Araceli Rodríguez
[Fotografías]: Live Nation