Cala Vento trajeron su poderoso rock hasta el ciclo madrileño Inverfest.

· El público cumplió con todas las restricciones en el Teatro Circo Price.

Con un ajuste en su programación debido a las restricciones derivadas de la pandemia, el ciclo Inverfest continúa haciendo encaje de bolillos cambiando fechas en el calendario, adelantando horarios de actuaciones y cumpliendo con todas las medidas impuestas por las autoridades. El Teatro Circo Price acogió el esperado directo de la dupla Cala Vento ante unas estrictas normas para cumplir con los protocolos de seguridad para evitar la propagación del virus y seguir fomentando la #CulturaSegura. Tras estrenar la noche previa su nuevo doble single ‘Teletecho’ (con la colaboración de Amaral) y ‘El Acecho’ llegaron a la capital Aleix Turón (voz y guitarra) y Joan Delgado (voz y batería) dispuestos a todo, abriendo su directo revisando a Lucio Battisti para continuar pausadamente con ‘Solo Ante El Peligro’ -con dedicación a la injusta condena recibida por parte del rapero leridano Pablo Hasél- de su último LP publicado hasta la fecha, el celebrado Balanceo (Montgrí, 2019) que les ha puesto en boca de tantos. Después, un nutrido número de canciones como ‘Un Buen Año’, ‘Unos Poco y Otros Tanto’, ‘La Estrella de Ballet’ e ‘Historias de Bufanda’, entre muchas otras, sirvieron para poner a muchos con los brazos en alto y mover la cabeza desde sus butacas, sin permitir a nadie saltar, bailar o empujarse como es habitual en sus intensos conciertos. Con sus citadas nuevas composiciones sonando por primera vez en directo, la pareja frenó su fiereza escénica para emular a los norteamericanos Simon and Garfunkel y los noruegos Kings Of Convenience con Aleix rasgando su guitarra eléctrica y Joan haciendo lo propio con su acústica, recibiendo una sonada ovación por parte del respetable. Volviendo a su aguerrido rock en un arrollador tramo final (‘Gente Como Tú’, ‘Isla Desierta’, ‘Abril’) que fue tan celebrado como vitoreado por parte de los presentes, se quedaron sobre las tablas mientras desde la mesa de sonido les despidieron como empezó la noche, entonando ‘Il Mio Canto Libero’ del cantante italiano. Nada que reprocharles a los de L’Empordá porque brillaron con luz propia, pero vivir su concierto sentado, con distancia de seguridad, mascarilla y sin la posibilidad de llevar a cabo ningún tipo de movimiento es como ir a ver una película a una sala de cine y no poder comer palomitas y beber un refresco ó asistir a un partido de fútbol en el que no haya goles. Sí, pero no.

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Texto: Alfredo Rodríguez
Fotografías: Alfredo Rodríguez