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CONCIERTOS |
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STONE SOUR Heineken. Madrid. 27.06.07 Texto y fotografías: Alfredo Rodríguez |
Antes de dar comienzo la actuación de los norteamericanos Stone Sour en la madrileña sala Heineken no habíamos imaginado que iban a ofrecer un concierto tan repleto de momentos únicos y con tantísima calidad. Por ello debemos estar orgullosos de haber presenciado el directo de un grupo en plena forma y con ganas de darlo todo sobre las tablas. Y si a eso le añades el goce y disfrute por parte de músicos y público la simbiosis puede ser más que destacable. |
| Así, el grupo liderado por el cantante, esta vez desenmascarado, Corey Taylor, irrumpió puntual en escena tras sonar la 'intro' de 'Final Countdown' de Europe para lanzarse rápidamente con '30-30/150', el primer corte que abre su nuevo disco, Come What(ever) May (Roadrunner, 2006). Desde el primer riff de guitarra emitido por Josh Rand y James Root la sala, con una más que notable entrada, se vino abajo gracias a las ganas de rock'n'roll que se respiraba en el ambiente. Porque sí, a pesar de que el quinteto de Iowa siempre ha sido catalogado como una banda de nu-metal, están más cerca del rock y del metal que del casi extinto 'nu'. Siguiendo con 'Come What(ever) May', también de su segundo trabajo, Corey comenzó su particular monólogo con el público entre canción en canción, demostrando así su buen hacer en las partes líricas, acompañándose de saltos y movimientos sobre un cajón colocado específicamente para apoyarse ante los fans que se agolpaban frente a la valla de seguridad. |
'Take A Number' de su homónimo debut Stone Sour (Roadrunner, 2002) fue el anticipo de 'Made Of Scars', 'Reborn' e 'Inhale', donde con tan solo seis canciones el público estaba agotado y el grupo satisfecho por el buen papel interpretado. Sin embargo, lo mejor de la noche aún estaba por llegar. Roy Mayorga (ex-Soulfly), el nuevo batería del grupo en su última época, nos deleitaba, tema a tema, de sus habituales buenas maneras ayudado en todo momento por su magistral doble bombo decorado con la portada del nuevo disco. Otras tres canciones más cargados de actividad, destreza y guitarras, sobre todo por parte de James Root, compañero de faenas de Corey en Slipknot, dieron paso a un pequeño parón en el que el grupo se dio un respiro mientras Corey, guitarra acústica en mano, interpretó de manera emotiva los temas 'The One I Love' de R.E.M., 'Bother', corte de su primer trabajo y el mítico y coreado 'Sweet Home Alabama' del grupo de rock sureño estadounidense Lynyrd Skynyrd. El frotman mostró su agradecimiento en repetidas ocasiones al exhausto público, pues en todo momento le siguieron en sus tareas líricas de manera muy especial. Aún con el corazón encogido, el cantante, dejando su lado agresivo y amenazante de su otra banda, se lanzó con los primeros acordes de la pausada 'Through Glasses' del mismo modo que hace en el estudio de grabación hasta el instante donde van entrando en escena batería, bajo y guitarras, enganchándose así Josh, Jammes, Shawn y Roy para continuar con 'Blotter' y 'Tumult' antes de retirarse al backstage. Tras el habitual y merecido descanso regresaron para finalizar una actuación más que lograda con los cortes 'Hell & Consequences' y 'Get Inside', primer corte de su citado debut. Punto y final para un quinteto que se mostró sólido, compacto y sabiendo realizar a la perfección su papel sobre las tablas. El repertorio pudo parecer corto al ser interpretado en tan solo una hora y veinte minutos, sin embargo, gracias a la descarga de potencia e intensidad la noche fue clausurada de manera óptima. Acto seguido, los guitarristas de la banda estuvieron lanzando sus púas a los entregados fans, mientras los técnicos hacían lo propio con las baquetas y parches de Roy y los habituales setlist que vemos sobre las tablas. Sin duda, fue una grata sorpresa ver el buen estado de forma que se encuentran Stone Sour. ¡Hasta pronto!
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