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CONCIERTOS |
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PRODIGY Palacio de los Deportes. Madrid. 04.12.09 Texto: Alfredo Rodríguez |
Casi la friolera de dos décadas llevan estos raveros británicos paseando sus beats y sus mezclas a lo largo y ancho del globo. Prodigy estuvieron en Madrid, concretamente en el Palacio de los Deportes, presentando un nuevo trabajo discográfico en formato largo, Invaders Must Die (Take Me To The Hospital/Cooking Vinyl, 2009), su quinto disco de estudio. Estuvieron liderados por un majestuoso Liam Howlett dándolo todo tras sus maquinitas, respaldado a la perfección por el alocado Keith Flint y el corpulento Maxim a las voces, quienes, a su vez, cuentan con el apoyo extra de un guitarrista y un baterista que no pintan mucho pero sí le dan color al espectáculo. Porque tienen un gran show, ese que todos los presentes que abarrotaron el recinto hasta los topes, escaleras incluídas, buscaron desde el primer segundo sónico disparado a la yugular por los de Essex (Reino Unido). Y es que les bastó un 'World's On Fire' para poner al respetable patas arriba. De este modo dio el pistoletazo de salida una fiesta de la electrónica de las que no recordábamos y que reclutó bajo un mismo techo a un público heterogéneo como pocas veces se puede ver en un concierto. Un inicio totalmente arrollador compuesto por su clásico 'Breathe', seguido de otro de sus nuevos temazos, 'Omen' y aderezado por otro gran himno, 'Poison', hizo que aquello estuviese a punto de estallar. Pero, que nadie se lleve a engaño, pues con cuatro canciones la fiesta no había hecho más que empezar y los presentes saltaban y desfasaban como si fuese la última noche de sus vidas. Sin duda, Prodigy llegaron, vieron y vencieron. Después, un poco de 'Warrior's Dance', 'Firestarter', 'Run With The Wolves', 'Voodoo People'… Maxim se fue, luego Keith hizo lo propio pero Liam Howlett manejó la batuta a su antojo, acompañado por un juego de luces muy logrado y un espectáculo que fue ganando enteros según pasaron los minutos. Locura colectiva con 'Smack My Bitch Up' antes de un parón necesario y un final de traca con otras cuatro canciones de cierre y despedida. Eran grandes, pero tras este directo no hacen sino magnificar su figura, su nombre como grupo y su presencia sobre un escenario que, sin duda, se les quedó pequeño. |