|
CONCIERTOS |
![]() |
BERRI TXARRAK + NOTHINK Penélope. Madrid. 02.10.09 Texto: Álvaro Martín |
Si el músico disfruta, el público remonta la ola con él. No es una ley matemática, pero observar los nervios previos al primer guitarrazo en el rostro de Gorka Urbizu, la posterior intensidad reflejada en las henchidas venas de su cuello y la rabia hirviente del cabreo final (la sala encendió luces en mitad de uno de los últimos temas del bis para "largar" al grupo y al personal), son síntomas elocuentes de que un músico ha cumplido su labor para hacer disfrutar. Berri Txarrak llevaban años "sufriendo" las inclemencias extramusicales que barrían como un torbellino su presencia en la capital, siempre "relacionadas" con el contenido sociopolítico de algunas de sus letras. El destino empieza a dibujar un panorama menos desolador para normalizar sus visitas a Madrid. Quienes no necesitaban presentación en la capital son Nothink, el trío local que conserva intacta la chispa que emana de canciones redondas como las incluidas en Spotlights (Aloud Music, 2007), su (hasta ahora) última referencia. Prácticamente tocaban con una mano en el instrumento y la otra amarrada al equipaje, pues su aventura norteamericana en Seattle (donde grabarán su próximo trabajo) estaba a puntito de comenzar, según comentaron a propios y extraños. En este punto hay que mencionar la acústica, una entidad formada por ruidos, sonidos, distorsiones, habilidades técnicas... un "todo" que cobra vida propia en salas que, como Penélope, no están habilitadas para ciertos registros. Bombos retumbando y sonidos enmarañados que no impidieron que la garganta de Juan sonase, como "marca de la casa" que ya se ha constituido, enrabietada y "roncosa" a partes iguales. Ahí continúa la épica cuando enlazan con maestría 'Crows Of Tragedy' y 'Enemy's Meeting Point' o escupe esos "C'mon C'mon" durante 'Kill! Kill! Genocide'. Aunque es cierto que, en numerosas ocasiones, las condiciones acústicas que disponen los teloneros no gozan de la plenitud que los técnicos otorgarán posteriormente a la banda principal, con Nothink ya "se veía venir". El sonido impidió que el concierto de Berri Txarrak cuajara como sobresaliente, a pesar de las ganas del trío de Lekunberri. Los tres de arriba, orgullosos desde el comienzo ('Folklore') de Payola (Roadrunner Records, 2009) su última criatura engendrada bajo la batuta de Steve Albini. El público, debajo del escenario, pidiéndolo todo, en especial temas clásicos. Todo transcurrió según un guión ya escrito, pero ahí es donde los rostros de la gente (mucha gente cantando en euskera) reflejaban el puntito emocional de estar asistiendo a un concierto largamente deseado. El repertorio: pues a pesar de tener motivos suficientes para desgranar un buen discurso integrado dentro del motivo principal de visita (Payola), tras los dos cañonazos que abren el disco comenzaron a colarse temas de Jaio.Musika.Hil (GOR Discos, 2005) corroborando que, a día de hoy, es uno de los trabajos más completos del ahora trío. Hubo muchísimas ausencias, justificadas o no (depende del gusto de cada uno y las ganas), pero siendo complicado verles por estos lares, muchos se mordieron la lengua forzosamente tras soñar con 'Arren, Darwish', 'Dortoken Mendean', 'Jainko Ateoa', 'Atchung!!!', 'Ikasten', 'Bisai Berriak o 'Oihu'. Ninguna de ellas sonó y parece que ya les cuesta equilibrar el proceso de selección tras 15 años de carrera. Eso sí, subieron a un persona invitada del público para "berrear" 'Denak Ez Du Balio' y regalaron dos versiones: una original 'Special K'(más oscura que la de Placebo) y el himno 'Sols El Poble Salva Al Poble' de los catalanes KOP. Comentado el problema acústico, pues más que justificada la monotonía sonora de los temas más "punk" con base rítmica "cuatro por cuatro". Y es que si la guitarra y la voz de Gorka no llegan a relucir con brillantez en muchos momentos, el espectáculo se hubiera ido definitivamente "al garete", porque muchas de las canciones se amontonaban ya en el saco insípido de la cantidad, que no calidad. Justo cuando el tedio comenzaba a pesar en el repertorio, llegó la parte más agria y rabiosa del concierto, la etapa Libre© (GOR Discos, 2005) con 'Ebidenteegia', 'Stereo' o 'Eskuak'. ¿El final? Incompleto. Ya se ha mencionado: esos horarios tajantes que no "regalan" ni un minuto al respetable. Gorka se lanzó al público para ser "transportado" en volandas por encima de las cabezas de las primeras filas, soltó un par de improperios (nos quedamos sin saber qué temas faltaban) y los aplausos reventaron las cuatro paredes de la sala como colofón. |